cuando ya no hay NADA que decir,, esta TODO por aprender

Y ahí estaba….
porque no existen las casualidades,
porque tenía que estar ahí,, si nada que entender,, cobijando los días,, en ese momento,, con ellos…. con su sonrisa, su inocencia,, pero sobre todo, su gran sabiduría..
Ese día que llovía,, que el corazón estaba mojado,, que el sol nada más no quiso salir….

Gracias a Dios, a la divinidad, al universo, a la inteligencia no circunscrita, al azar,, al destino,, en fin,, gracias a quien haya que dárselas,,  por regalarme ese momento de paz…
Yo,, con sus almas limpias en mis manos enseñándoles a decir HOLA y ADIÓS,, palabras tan simples,, las primeras,, las de siempre,,  y en ese momento,, caí en cuenta::
¿¿cómo enseñas algo que no sabes??
….no se decir adiós.

El hola es fácil,, abrazar,, conocer,, descubrir,, emocionarse,, esperar….
sin embargo el adiós cuesta, cuesta mucho…. porque cuando ya no hay nada que decir,, esta todo por aprender..

Y ahí estábamos todos,, ellos,, mi corazón y yo,, aprendiendo a decir hola,, pero sobre todo,, al ver esa luz en sus ojos,, confiando en lo que les decía,, confié yo también en mi,, y en que esa mañana,, con amor,, juntos empezamos a aprender a decir ADIÓS..

Sobre victor

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