... y compré un boleto de avión, solo uno...

A veces en la vida necesitas hacer una pausa, sentarte a meditar y reflexionar sobre todas las cosas que tienes, aquellas que anhelas y también aquellas por las cuales debes dejar todo, y cuando digo todo es TODO, trabajo, amigos, familia y emprender el vuelo.

Hace unos meses estaba sentada en mi escritorio del trabajo cuando me di cuenta que había llegado la hora de emprender el vuelo… así que renuncié, regresé todas mis cosas a casa de mis papás y compré un boleto de avión, solo uno.

De esto ya pasaron 4 meses, y todavía cada mañana que salgo de mi casa, me sigue causando un impacto ENORME caminar por las calles de Paris… así es, Paris.

Ese Paris repleto de arte en cada esquina, donde una florería puede ser el Atelier más hermoso del mundo; en donde las Boulangeries son el centro de reunión por excelencia por la mañana.

De ese Paris del que me volví completamente loca, desde que leí el libro The Most Beautiful Walk in the World de John Baxter y del que me enamoré con Midnight in Paris de Woody Allen.

 La Ciudad de las Luces me ha recibido como sólo ella sabe hacerlo, con los brazos abiertos, con sus museos y sus filas eternas, con su majestuosa comida, sus deliciosos macarons y su inigualable vin chaud (vino caliente).

 Y como el sentimiento que tengo de emoción, locura y encanto por este lugar no puede permanecer únicamente en mi corazón, quiero compartirlo con ustedes, descubriendo de la mano los sitios más maravillosos que ésta ciudad nos puede brindar.

Así que si me lo permiten, “De la Calle” vuelve al puro estilo Parisino.

Sobre Paulina Hernandez