El triunfo del home-video cristiano

La llegada de los videoclubes en los 70’s democratizó la distribución cinematográfica, que hasta ese entonces sólo tenía como canal a las salas de cine, dedicadas por entero a los títulos y actores comerciales y raras excepciones artísticas. Éste nuevo vehículo, las cintas de video (google time, millennials!), permitió el desarrollo de productoras independientes, y la proliferación nichos como el porno (que se convertiría en un fenómeno cultural), las cintas de horror de bajo presupuesto que se han convertido en culto como “Serie B”, el cine de arte independiente y el cine religioso.

Hastiado de la oferta de bajo perfil y calidad fílmicos con los que había crecido, un pastor de Albany, Georgia, Alex Kendrick, fundó en 2002 junto a su hermanos la productora Sherwood Pictures con donaciones de su iglesia, con la idea de rodar cintas de nivel comercial, tramas más diversas y emocionantes, y mejores castings. De entonces a la fecha han producido 6 largometrajes que han sido reconocidos por la crítica cristiana y los han colocado como referentes en su nicho.

La más reciente entrega de los Kendrick, Overcomer, es escrita, dirigida y actuada por Alex Kendrick, y trae a la pantalla la historia de un coach de baloncesto que se ve relegado a entrenar al “equipo” de carrera a campo traviesa (cross country) de la escuela de su comunidad, situación que lo lleva a confrontar su carrera, sus convicciones y su fe.

Sony pictures distribuye la cinta, y  nos abrió la puerta para platicar con el cineasta, y conocer así un poco sobre su proceso y la película misma:

El tema de la película es “identidad”, eso que permites que te defina cómo persona, y el papel de la fe en ésta autodeterminación, una temática muy propia de un pastor de iglesia que busca utilizar el medio cinematográfico para la evangelización cristiana.

Si bien Kendrick escribe, dirige y estelariza la cinta, (a lo que dice estar llamado por su dios), dice mantener un gran espíritu de camaradería en el set, casi cómo una familia, y, considerando que ha realizado otras 5 entregas con prácticamente el mismo cast, son en realidad una familia cinematográfica, en la que existe espacio y apertura para aportaciones en el rodaje.

La cinta intenta confrontar al público con la manera en que la cultura actual dicta a las personas lo que son en función de sus emociones y sentimientos y el objetivo de la película es obviamente hablar de la fe cristiana cómo el camino a seguir.

Con una calificación de 50% en rotten tomatoes, y un “total desagrado” en el sitio de crítica de Metacritic, la película claramente NO es para cualquier público;  construida como un vehículo de “evangelización”, la cinta tiene por objeto alabar la figura del dios evangélico y confrontar al público con su necesidad de él, de modo que cualquier otra ideología probablemente la encuentre completamente aborrecible. Entre su grupo objetivo, sin embargo, ha tenido un gran éxito comercial, llevándose más de $8MDD en taquilla sólamente en el estreno (en salas del sur y medio-oeste americano).

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