En una galaxia muy, muy lejana

Antes de escribir cualquier cosa debo admitir que soy un gran admirador de la saga de STAR WARS, de las ocho películas que han sacado, las series animadas, los spinoffs de los ewoks, incluso de aquel vergonzoso especial de navidad. El que sea un admirador no quiere decir que no sea capaz de ver las fallas y carencias que tienen todas estas producciones, todas. Las acepto pero son precisamente estas fallas las que le dan un cierto encanto, se vuelven un placer culpable. Un hábito imposible de dejar.

Vi Rogue One, al filo de la media noche, rodeado de fans entusiastas vestidos para la ocasión e incluso algunos que aparentaban estar ahí sin mucho entusiasmo… la verdad es que no engañaban a nadie, todos estábamos por la misma razón: nuestro amor por esa Galaxia muy, muy lejana… Gareth Edwards, el director de esta entrega acierta en casi todo, mantiene el espíritu de la trilogía original pero le da un carácter mucho más maduro a la película. Mantiene los elementos inherentes de la franquicia, batallas espaciales espectaculares, un visión un poco más amplia de este universo que nos es ya tan conocido, uno que otro guiño para los fanáticos (los famosos easter eggs), con un ritmo trepidante en los momentos de batalla pero sin descuidar el peso dramático y la construcción de los personajes.

an1-ff-000069

Lo que probablemente me emocionó más es ver a Darth Vader pero no solamente en un cameo sino verlo en acción, demostrando por qué era tan temido en el imperio, es algo que ansiaba ver desde hace mucho y que finalmente recibí.

Algunas cosas que me siguen haciendo ruido es la introducción de naves nuevas, y Storm troopers nuevos, cuya única función es la venta de nuevas figuras de acción pero que no se justifica el que nunca los hubiéramos visto en ninguna otra película anterior.

Evitando darles algún spoiler les puedo decir que hay dos personajes enteramente digitales que dejan mucho que desear, me parece decepcionante que con todo lo que ha avanzado la tecnología en términos de Motion capture en una película con tantos recursos como ésta descuiden este tipo de cosas. Sin embargo lo puedo pasar por alto ya que como lo dije anteriormente hay una verdadera construcción de personajes que aquí tienen una historia, fallas, traumas, sueños, aspiraciones y decepciones.

Nuestra heroína toma sus propias decisiones y mueve la trama a través de su propia voluntad, algo que careció el Anakin de los primeros tres episodios que se encuentra siendo víctima de las circunstancias que lo arrastran hacia el lado oscuro. Jyn no es una idealista, no es una mística y no es un mercenario, tiene sus propias razones para hacer lo que hace, se deja inspirar a la vez que inspira a los demás y confía en los otros en la medida en la que se ganan su confianza.

Esto la hace uno de los personajes más entrañables de la saga en mi opinión. El comic relief a manos de un androide tiene la dosis perfecta de humor para ayudarnos a salir de los momentos más pesados, no es un androide tierno como R2-D2 o BB8 ni un personaje grotesco como JarJar Binks, al final terminamos prendados de este fiel y honesto compañero. El resto de los compañeros de aventura son igual de entrañables y nos permiten conocerlos lo suficiente para entender sus motivaciones, incluso para entender sus errores.

Creo que este es el valor más grande de la película y lo que la hace destacar entre las demás de la franquicia y lo que espero que suceda en las siguientes entregas. Un equilibrio entre los efectos especiales, la acción y el peso dramático de estos personajes que serán venerados u odiados en el enorme pantheón de Star Wars.

Al final, como les dije al principio soy un gran admirador, no me habría perdido la película por nada y no deberían de perdérsela ustedes. Vale la pena ver qué sucedió antes de ese primer barrido de letras amarillas que ya es parte de nuestro baje cultural.