¿Qué tan cerca estamos de nuestro CENTRO?

Tuve que rodar como un panda y mientras rodaba, miraba el cielo, tendida entre el pasto y volteretas que agitaban mi cabeza. Rodaba para al menos intentar sincronizarme con la rotación de la tierra.
Y así poder sujetarme de un instante en el que encuentras un pedacito de paz mental.
Rodé hasta lograr el nivel de un panda pachoncito, relajado, un panda que encontró la conjunción con su yo y los deseos “simples” como el poder SER y ESTAR en armonía.
Rodaba, rodé y me di volteretas antes de venir, asomarme y pasar lista.
¡Así que, ustedes perdonarán la tardanza!

Circunferencia

Cuando era niña la circunferencia fue uno de mis aprendizajes favoritos, me impactó saber que la circunferencia era una curva plana y cerrada donde todos sus puntos están a igual distancia del centro, es decir que, metafóricamente desde cualquier punto de una circunferencia un individuo era capaz de llegar a su “centro”.


Desde entonces el círculo ha sido mi figura geométrica favorita, (aunque en ocasiones incongruentemente luche por no verme físicamente como un círculo regordete).
Así pues, me viaje imaginariamente y concluí que todos los días estamos a una longitud aproximada de 3,14159265358979323846 decisiones para alcanzar nuestro “centro”.
3Punto14 decisiones libres de egoísmo, repletas de empatía, empoderadas por la paz.
3Punto14 actos de amor.
3Punto14 pasos desinteresados. 3Punto14 abrazos de corazón a corazón.
Sí, me puse a hacer cuentas y me falta siempre “algo” una décima, un punto, un cierre o simplemente un .1416 de valor para lograr el cometido.
Sí, el centro no se mueve, esta ahí,  uno es el que rota sobre su propio eje alejándose u acercándose.  Uno es el que elige chutarse el movimiento de traslación alrededor del sol ajeno en lugar de involucrarse y buscar ser luz.
Sí, estamos todos los días tan cerca pero tan lejos…
No se trata de empeñarnos en formar parte de un gran círculo donde todos quepamos aunque estemos apretados, se trata de trabajar internamente para “ser un centro en el que cualquier punto sea equidistante independientemente del color o forma.”
Sí se trata de revisarse el corazón y las figuras geométricas que traemos cargando, se trata de entender que una mochila no es segura hasta que el ser que la porte, empaque paz y en consecuencia respeto por la vida.

Mis queridos moustiques deseo que cada día estén más cerca de su Centro, que sean esos seres descalzos que uno se regocija por seguir y abrazar, que su libertad siempre esté en empatía con el respeto por la vida; que su presente sea justo el retrato de sus acciones y su corazón la imagen de su paz.

Me disculpo por tanta distancia y silencio, pero en ocasiones un panda necesita rodar un poquito más para poder regresar sin migajas de bambú que obstaculicen los pensamientos. Como siempre GRACIAS por leer, picarse y compartir.

Sobre Mariana "Fan"