Mi abuela y yo lo plantamos en el limite del patio.

Amaso entre terrones de azúcar y una que otra lagrimita de fondo, nada triste ¡no te preocupes! solo digamos que en ratos me entra la melancolía al no tenerte a lado para corregir mi manera tan primitiva de amasar.

Y es que en ocasiones restamos valor al presente dando por hecho de que los escenarios y los protagonistas estarán como una constante en todo el guión que tienes planeado en tu historia y pues, sorpresas te da la vida, diría la canción.

En fin, hoy amasaba mientras escuchaba a Alberto Cortez cantando mi árbol y yo ¡ja, quien dijera que yo ahora sería a quien le haría todo el sentido el plantar un árbol al final del patio y solicitar a todos los dioses, planetas y súper héroes que me permitan verlo crecer al compás de mis hijos!

¡Por fin estoy siendo adulta! ¿checas? Sé que tu sabías perfecto que llegaría a este momento en el que amasando pensara en hornear estrellitas azucaradas para compartir con los compañeritos de clase o que llegaría el día que limpiaría mis tennis sin necesidad a que me recordaras que los zapatos y los tennis tienen que estar “impecables”.

¡Pero vaya cosa el mundo adulto! Hoy que Cortez te está llevando una rosa cada día y yo me quedo aquí cantándoles con nula vocalización.

Pero bueno, a lo que voy es que tengo una carta cursi romántica que compartir contigo y con ojos digitales que sirvan de acompañarme en esta noche estrellada.

Amasa la vida, que no queden grumos, que no quede en ti y si no hay nada bueno que decir, sigue amasando en silencio.

“…amasa siempre con el corazón repleto de amor, solo así lo amorfo de las galletas obtendrán magia, una que deje pequeñas moronas en las comisuras de los labios y un recuerdo dulce entre el hemisferio izquierdo y el músculo central”

Amasa la vida, amasa cada centímetro de tus emocione
Amasa la vida mija’ amásala todos los días sin que deba existir un motivo por el cual obsequiar una mordida de luz, sin que necesites un recordatorio “ofrenda amors, que no queden grumos, que no se agríe la masa, que no se pasen de tueste, que no les falte cocimiento, que no haya una galleta sin dulzor, que no exista morona de hiel que te invada el interior.
“. Ofrenda silencio incluso si así lo sientes necesario, amasa las palabras que sabes que si entran en horno dejarán tostados corazones.

Amasa la vida mija’ , amasa los momentos que no hay segunda toma, amasa los abrazos y déjalos que absorban tu mente, déjalos que su aroma a inolvidable se impregne en los poros que alguna vez podrían sentirse huecos.

Amasa la vida mija’ amásala entre cantos y sonrisas, entre sorpresas y sonetos, entre trinos y burbujas, entre olores y recuerdos.

Amasa la vida mija’ que entre el sol y la luna en el centro está tu historia, una que no sabrás si mañana estará siendo contada por un tercero.

Amasa el presente mija’, amasa este momento que entre piloncillo y canela burbujea entre tus ojos.

Amasa el hoy mija’ , no dediques tiempo a encontrar la aguja en el pajar, a veces solo aceptar no significa que te conformes, sino que respetas la naturaleza misma y el cauce de las cosas.

Amasa la vida mija’ amásala y que no quede ni un grumo en tu corazón, ya mañana alguien más contará si tus galletas estuvieron deliciosas o si te faltó poner más azúcar.

Pero tú, tu amasa la vida mija’ porque creéme es un regalo que merece ser más valorado.

Atesora el hoy mija’ que mañana no te pertenece.

Amasa la vida mija’ y aprende que no es la temperatura del horno quien hace la magia, es el cuidado que pones al mezclar los ingredientes y sí, es el amor que transmites en todo lo que haces, incluyendo la repostería.


Entre la vida y mi abuela

una cocina nos unía, hoy nos une un atardecer o un pedazo de canela, que me recuerda a qué olían sus abrazos, a qué sabían sus consejos y sí, efectivamente me reiteran los mensajes importantes de la vida. Hay miles de estrellas sobre nuestras cabezas, miles de corazones velando nuestro presente ¡honrémoslos! no hay mejor receta que amasar la vida con alegría, amando a brazos abiertos y cerrando huecos dónde nada bueno prospera. Amasemos la vida mis queridos, ya mañana que alguien mas cuente si éramos buenos en la cocina o si teníamos bonita letra. Lo importante es no dejar cabos sueltos entre nuestras recetas y comensales. Abracemos la vida y disfrutémosla mientras seguimos contando tazas de harina.

Les abrazo profundamente.


Sobre Mariana "Fan"