Y el valor no viste Gucci

El miedo no anda en burro, ni en patines y mucho menos anda navegando en el internet; el miedo nace, crece, se reproduce y muere porque así lo decidimos. Le damos vida tanto como queremos y él se aleja siempre que nosotros pongamos los limites claros.

Hoy recordé muchísimo una anécdota con mi abuela, ella decía que “el miedo jamás duerme, por eso hay que mantener despierto el valor” y es real, mientras seamos valientes en vida y obra aunque el miedo nos ronde, nos vuele encima e inclusive nos susurre al oído, podremos no quedarnos con los pies paralizados en cemento.

Cada quien labra: camino, días, enojos, rupturas y sonrisas, cada quien decide con valentía aceptar las consecuencias de sus actos e inclusive nosotros decidimos parir la paz o la guerra.

Hoy les comparto que llame a mi abuela por teléfono, yeap, llamé al número directo esperando encontrar respuesta, sonó y sonó, en mi mente confieso que por un instante me compré el cuento de que seguramente había salido al mercado y pronto regresaría, entonces le llamaría más tarde.

Minutos después pensé ¿y qué hubieras hecho si ella te responde el teléfono? seguro me hubiera hecho de la pipí jajaja para empezar…

Pero bueno, el punto es que la llamé porque hace unos días tuve mucho miedo.

Resulta que yo tengo fobia a los ratones viejos, sí, las polillas enormes que son unas divinas polinizando por las noches. Pero para mi son el símbolo de muerte gracias a que yo bien crédula en mi niñez le compré la historia fantasmagórica a un compadre de mi abuelo.

 

“…el miedo nunca duerme, por eso hay que mantener despierto el valor.”


Total que la historia de este compadre se resume en que cuando estos animalitos rondaban tu casa o te volaban por encima es que morirías pronto o en su defecto la muerte andaba cerca de ti.

Y hace unos días apareció una de estas maripositas en la esquina de la sala de mi casa, total que en esta ocasión no me quedé paralizada, no grité, no me desmaye y alcancé a pedir ayuda a don Mono jeje

¡Yeap, ya vengo manejando un grado de manejo de crisis muy cañón jajaj!

Total que le llamaba a mi abuela para contarle que por primera vez en toda mi historia el miedo me había paralizado por menos tiempo. Llamaba para decirle que no es a la muerte a la que le temo, sino a lidiar con la ausencia…

Todo lo bueno  y malo tiene un principio y fin, todo pasa, sigue, evoluciona e inclusive puede tener la tendencia a olvidarse.

Mi miedo no anda en burro, el mío anda entre mis dedos en ocasiones y hasta me truena los dedos, esperando que en un chasquido pueda soltar la toalla.

Sí mis queridos moustiques, esconderse bajo las sábanas no nos garantiza un refugio anti bombas…

Lo único que nos salva del miedo es tener la valentía de reconocerlo, encararlo y recordarle los límites.

Al final del día, el vive el tiempo que así lo decidamos.

Mi abuela no responde ya mis llamadas telefónicas, pero sí me manda pruebas, señales de que la vida continúa, con todo y sus ratones viejos, sus historias de fantasmas y los crujidos de las puertas en la madrugada.

La vida sigue, con el miedo haciéndole la ronda, esperando que caiga entre sus brazos para impedirle despertar al progreso, a los sueños e inclusive para no permitirle mirar más allá de su nariz.

La vida sigue mis queridos moustiques, por eso sería un buen obsequio personal que definiéramos bien nuestros temores, que soltáramos más rápido nuestros disgustos, que no nos aferráramos a reparar, sino nos enfocáramos en no romper.

La vida sigue y sí, se disfruta más cuando se es valiente, aunque eso conlleve que un par de veces estés a nada de hacerte pipí en los pantalones, por qué sí,  ni el miedo anda en burro ni la valentía viste Gucci.

En fin mis queridos moustiques, hoy los invito a no permitir que el miedo los enamore y embauque. Los invito a ser y hacer lo que el corazón, los principios y la congruencia les dicte. Al final del día no hay llamadas en falso, hay mensajes y respuestas claras a nuestro actuar y andar.

Como siempre: gracias por leer, picarse y compartir.

Sobre Mariana "Fan"