#mamádecloset

Como una de mis pasiones ocultas, desde hace unos años me he convertido en una exploradora de las novedades culinarias que nuestra ciudad tiene que ofrecer. Esos secretos bien guardados donde el bien comer, el bien estar y el bien compartir se vuelven una tarde deliciosa. Y he gozado de las benditas manos y el buen sazón de otros para hacer de la comida, un ritual muy especial.

 

Pero todas estas experiencias gastronómicas que me han dado sentido, aún no las he podido transmitir a mi bebé.

Hasta ahorita he reprobado en la materia de papillas. Sus papillas, hasta hace pocos días, eran sin temor a exagerar, asquerosas. Y no sé por si herencia, o por qué, pero Pía, que es una catadora natural, me lo hacía ver con un desdén al hacer una cara de dragoncito y rechazármela con su carita.

 

Platicaba con algunas mamás, y todas eran las Mónica Patiño, Mikel Alonso y Enrique Olvera de las papillas.

No se cansaban de decirme cómo sus bebés re-gorditos se las devoraban. Y mi Pía, flaquita, sufriendo porque su mamá le daba papillas de campo de concentración. ¿Envidia? Sí, mucha. Y no creo que haya de la buena o de la mala. Envidia hay sóla una, y sí, no es un buen sentimiento.

 

Mi suegra, a veces se apiadaba de la buena Pía, y amablemente nos mandaba “papillas gourmet” preparadas con “amor.” Pero eso sí, con la encomienda de que le regresemos sus tupperwares. Pero no sé por qué, pero una vez pasada la aduana, el alzheimer se apoderaba de esta casa y esta petición se desvanecía.

 

Mi pediatra, probablemente después de ver al bebé #26 del día, me respondía sobre cómo hacer papillas: “Paula, es muy fácil, sólo hierves el agua, pones la verdura, los mueles en la licuadora y listo.” Pues siguiendo las instrucciones, y Pía, mi comensal más estricta, no se las comía. A menos de qué ya muriera del hambre.

 

¿Gerber? Tema de discusión con la abuela, mi mamá.

En mi opinión, prefiero un jugo natural que un Florida 7. Y prefiero, que sí es posible hacer la comida del bebé, que ésta sea la opción. Claro está que entiendo que, a veces no se puede, y la opción del Gerber es una buena solución. Pero mi mamá veía que el Gerber era mejor que las papillas que les daba a Pía. A tal punto, que una vez me dijo “Si vas a traer esas papillas hórridas, te advierto que las voy a tirar.” Creo que ella tenía un argumento válido, que era mejor un jugo de caja, que un jugo ácido y malo.

 

La receta de “lo hice con mucho amor y cariño” era un verdadero misterio para mí. ¿Cuántas pizcas de sal representan “mucho amor”? ¿El “con mucho cariño” se descongela o no? El sazón es tan mágico e indescriptible que sólo unos cuántos privilegiados tienen ese toque? Denme tres reaciones de amor para llevar por favor!

 

En fin, me preguntaba cómo alguien que se precie del buen comer, le estaba dando las peores papillas a su bebé. ¿Cómo preparar papillas gourmet? Pía no estaba comiendo nada! Pues comencé a investigar las razones. Primero, como todas las preguntas que no tienes idea, googleé. De ahí llegué a Amazón, y encargué dos os tres libros sobre nutrición y recetas prácticas para bebés. Ahí les paso el dato de qué tal están cuando me lleguen. Segundo, hice un análisis detallado de la situación y detecté que … ¡no había probado las papillas! En el trajín del trabajo, delegué la preparación a quien me ayuda en la casa, y no me dí el tiempo de ver qué estaba cocinando.

 

En efecto, las papillas estaban desabridas e insípidas. Hórridas era la palabra apropiada cómo decía mi mamá. Y en mis ganas de querer estar en todo, mi miopía no me permitió concentrarme en una tarea tan básica cómo preparar o por lo menos, supervisar la nutrición de mi bebé. Las señales eran tan evidentes y yo no las veía.

 

Ahora, creo que algunos de los secretos guardados para preparar papillas gourmet son tres:

 

1) Darle al bebé lo que tú te comerías en su proporción y etapa de desarrollo.
2) No poner agua hervida para moler las verduras y las proteínas, sino, en cambio, consomé de pollo. Le da todo el condimento.
3) El “mucho amor” podría significar: Dejar ir todo lo que tienes en la cabeza por 6 minutos para poner atención a lo que es importante: el bien compartir con tu bebé a través de preparar/dirigir; y probar sus papillas gourmet.
paula@moustique.com.mx'

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