Feliz cumpleaños Pía. #mamádecloset

Hace un año una marcianita llegó al planeta Tierra y preguntó a su llegada: “¿Qué es lo que vale la pena de la Tierra? ¿Qué les maravilla de este mundo?” @javovaca, un terrícola amigo, le contestó: “Respirar profundo. Bob Marley y los Beatles son un respiro musical para tu corazón.” “Los aderezos de ensaladas de tu abuela Maru” le confesaba sus tíos Paty y Jehú. Otra terrícola amiga, @blancaherediar, le contestó “El cielo de Oaxaca, la risa de los que quiero, la energía alucinante de Nueva York,” @danifcordova, le responde “El chocolate en todas sus formas. Tu tía te tendrá el mejor en Ecuador.” “Cantar contigo You will never walk alone de Gerry Peacemakers en el estadio de Liverpool; llevarte al Festival de Glastonbury y a la Fórmula 1, le dice en secreto su papá, el @hombregratis.” “Platicar con desconocidos,” le decía su primo Jehú. “Caminar por la playa, recoger conchitas” replicaba @oligaxiola. “El cherry jubilé, la navidad y el arte” le decía su abuela Chispis. “Disfrutar de las cosas gratis; rock clásico, carne (nunca seas vegetariana) y cerveza” le recomendaba @latas. “Tener un perro” exclamaba @jellyblues. “Manejar la carrera Panamericana” le platicaba su tío y padrino @rafacalderon.

Esta marcianita anotó todas las cosas: perros, gatos, lluvia, cosas simples, amigos. No sabía que eran, pero las guardó en una libretita amarilla por si un día se topaba con ellas. Y se fue a dormir. Había sido un vuelo de 37 semanas y tenía un jet lag de miedo. Con las Variaciones de Goldberg por Simone Dinnerstein que le envió su dentista @sky_doc para recibirla en este mundo, se arrulló. No sabía todavía de qué se trataba la onda de la Tierra, pero dormir era algo muy rico.

Y despertó, y descubrió que había cabellos que se podían jalar, y que esos cabellos a veces hablaban con un ouch de la aeromoza que le hablaba desde el vuelo del avión Panza080912. Y descubrió que los terrícolas se morían de ganas por cargarla. Le gustó eso de estar en los brazos. Y pronto aprendió a extender los suyos para pedir que la abrazaran.

Y le fascinó el agua desde el principio. Que su papá la mojara y le pusiera espumita le parecía divertido. Lo de los masajes, más o menos. Esa que se decía mamá, a veces la embarraba de un aceite que sentía un poco grasoso. Pero que cosa eso de chuparse el dedo! Una verdadera delicia!

Poco a poco conoció cosas nuevas: el termómetro una de ellas. La caja de los fieltros y telas de la bisabuela. Subirse a las sillas. No entendía porque a las mujeres les gustaba la moda si vestirse era una verdadera molestia. Y descubrió la boca. Y desde entonces, se ha vuelto una insaciable probadora profesional: cables, patos, plumas, cuadernos, papel. Entendió lo que @jmazpiroz y @lepounat le decían: devorar libros. Los mordía con un gusto infinito y le encantaba subirse al sillón para comerse todos los libros que podía alcanzar del librero.

Y se volvió más intrépida, eso de subirse a la cama de los papás, bajarse, treparse a las carreolas, era la Disneylandia del mundo galáctico. La diversión se acababa cuando llegaba a su cima, y otra vez la bajaban. Pero lo verdaderamente maravilloso de esta Tierra, era una computadora Mac, que al apretarla, escribía cosas raras. Ah! Y el I-phone. La volvía loca. Y no sabía porque mamá se escondía debajo de las cobijas para pasar el dedo a su teléfono a eso que le llamaban Twitter. Pero marcianita era más lista y siempre la descubría. Mango, chico zapote eran de sus sabores favoritos. Pero que ya le pararan a la papilla de pollo porque eso no sabía tan bueno. Le causaba mucha risa que la aeromoza que oía desde el vuelo de la Panza, le bailara. Y se le hacía muy cotorro que su papá le hiciera cosquillas. Deshacer lo que había de la pañalera y sacar las cosas de la bolsa de mamá, gran placer. Todo era juguetes que se podía tocar y chupar.

Y hoy, a un año de cumplir su misión en la tierra, en una entrevista satelital, le pregunta una marciana mayor, a esta marcianita: “Y bueno, aquí la marcianita Pía reportando en vivo desde el planeta Tierra. ¿Qué es lo que crees que sea lo más maravilloso de la Tierra?” – “Pues me ha encantado el I-phone, los libros, las cajas inalcanzables y los columpios. Pero, sin duda, lo que más me gusta, no es de la Tierra.“ -“¿Cómo marcianita Pía? ¿Por qué?” “Porque cada vez que yo les doy mi sonrisita marciana a esos que dicen ser mis papás y otros terrícolas, se derriten y se sonríen también. Y se hace un contagio de sonrisas automáticas. Se prende el botoncito de lo que le llaman la reciprocidad. Y eso, es la conexión de la Tierra y el Cielo.”

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