Mujer Maravilla (y madre) al borde de un ataque de nervios

23:22 hrs. Alcoholímetro al acecho. Pero la ambulancia se salta la valla del “agarra borrachos” porque lleva a la Mujer Maravilla con una crisis nerviosa. Por fin llega al Hospital de Xoco a la sala de urgencias.

-Ah caray! A esta Mujer Maravilla la estoy viendo por partida doble, triple, cuádruple.- El chofer de la ambulancia, ya no sabe si son sus copitas de más o qué, pero no ve a una Mujer Maravilla, ve a muchas Mujeres Maravillas que entran en camillas como venta de Rosca de Reyes de La Ideal del Centro.

-Pero, ¿por qué hay tantas Mujeres Maravillas en el hospital? – Pregunta la enfermera. -Parece que las Mujeres Maravillas están teniendo un ataque de nervios desde que se enteraron que Barack Obama coqueteó con la ministra de Dinamarca;  y para colmo de males, hay rumores de que Mr. President le está poniendo el cuerno a Michelita. –comentaba otra enfermera.

-¿Será cierto?- Dicen en radio pasillo. -Pero si Michelita se saca estrellita en todos los aspectos de su vida: amante, esposa, deportista, profesionista, madre. Igual sabe hablar francés, cocinar bisque de ostiones, ser perfecta anfitriona. Es buenísima en su chamba, poderosa, influyente. Inteligente como ella sola (si no cualquiera va a Princeton y a Harvard); recoge a sus hijas a la escuela y, mientras maneja, toma decisiones de Estado en su i-phone. Es buena onda y baila increíble con Jimmy Fallon. Por supuesto, es sexy, amorosa, comprensiva, discreta. Y obviamente, siempre con el manicure intacto y vestida súper ultra fashion. Pero con todas esas cualidades, “La Mujer Maravilla modelo,” se agotó y le dio un breakdown.

El Doctor advierte: “Las Mujeres Maravillas están presentado un cuadro severo de nerviosismo agudo, desatado por la angustia de uno de sus modelos de líderes a seguir.” Y añade: -Se ha confundido ser Mujer Maravilla con ser Mujer Multi-tasking. Y esto se agrava, cuando además, son madres. Las Mujeres Maravillas están agotadas, frustradas, deprimidas por no poder alcanzar sus expectativas y la de los demás.- Expectativas que son más mágicas que cualquier ficción.  Porque no existen más que en las telarañas mentales. Pero no son reales.

Y ante la crisis de nervios de las Mujeres Maravillas, del declive del modelo de mujeres exitosas que lo pueden todo, Peña Nieto y otros dirigentes mundiales, se cuestionaron (excepto Obama porque sospechosamente no lo encontraron al teléfono) si realmente “estas Mujeres Maravillas” son y deben ser  los ejemplos de líderes a fomentar.

No sólo se quebrantaba este modelo de “Mujer Extraordinaria” si no, que también, era necesario reforzar y promover valores como la colaboración y el trabajo de equipo para evitar el derrumbe de estas mujeres estrellas y de otras mujeres no tan estrellas.

La Mujer Maravilla, la cual había sido considerada como una “medida del éxito,”  presentaba deficiencias en los pilares del liderazgo: ¿esa mujer maravilla no mostraba una incompetencia por hacer equipo? ¿Por ceder? ¿Era tal la necesidad de tener control sobre todo, que la delegación pasaba a un segundo plano? Visto desde este enfoque, la Mujer Maravilla es una pésima jefa.

Los psicólogos diagnosticaron que la obsesividad y malabarear 830,000 pelotas, llevadas al extremo, podrían propiciar actitudes de un ser dominante incapaz de confiar. ¿Cuándo se ha visto que haya dos Gatubelas y dos Batmans? El súper héroe presenta un esquema individualista con un déficit en la confianza del talento y las capacidades de los otros. Y es que los héroes como Batman, Superman, Gatubela, y por supuesto, la Mujer Maravilla, surgen por la ausencia de una responsabilidad compartida.

¿Y cómo fue que proliferaron tantas Mujeres Maravilllas? La Dra. López, en conferencia de prensa, declaró: “En realidad, todas las mujeres tenemos un poco de Mujeres Maravillas por supervivencia y por convicción. Miles de mujeres que nos dividimos en ocho a diario, convirtiéndonos en pulpotes, es porque no nos queda de otra. Ya sea porque el maridote no da para sus luces, o porque de plano, la situación está tan difícil, que hay que entrarle al quite. A sobrevivir para perseguir la chuleta.”

“Pero también, por y a pesar de la sobrevivencia, nosotras, sabemos que muy en el fondo de nuestro corazoncito, en ese rinconcito donde es más difícil aceptar, somos y queremos ser “Mujer Maravilla” porque nos gusta ese rol ya que nos da súper poderes: el sentirnos indispensables y ser las meras meras capoteras. El sentirnos la mamá de los pollitos que lo puede todo. Y en esa adrenalina de sentirte súper woow,  tendemos a creer que no hay otras opciones.”

“Nos disfrazamos de “Mujer Maravilla” aunque, a la larga, los súper poderes no son más que un boost del ego de corto plazo;  y en el peor de los casos, corremos el peligro de deteriorar nuestras relaciones al ser una la que mueve TODOS los hilos, convirtiendo, incluso, a tus seres queridos o a tu entorno, en marionetas de tu teatro de vida, al no permitir que cada quien asuma su responsabilidad desde su trinchera. Y en ocasiones, malentender la maternidad y/o el instinto maternal, como sobreprotección.

A partir de este episodio, ya no se vio caminando a tantas mujeres maravillas resolviendo todos y cada uno de los problemas de la ciudad. En vez de súper mujeres, había ciudadanos y ciudadanas contribuyendo y construyendo por un bien común. Poco tiempo después, las ventas de la casas de disfraces bajaron. Las mujeres se dieron cuenta de que ya no era necesario disfrazarse. Ser mujeres, con toda la sencillez y complejidad que eso significa, era más que suficiente. Sin adjetivos.

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