To Be (Ser y estar). #mamadecloset

Si la mente fuera motor de coche, podría decir que se me sobrecalentó la marcha. De tantas revoluciones mentales por segundo, solo salía humo y me quedé parada en medio del periférico. El diagnóstico, “Overthinking.” No me gusta cómo se dice en español, pero creo que sería exceso de pensamientos.

Cuando estamos en la primaria, el primer verbo que se nos enseña en inglés es “To Be”. Ser o estar. Lo decimos para todas partes: I am, You are, He is. Lo llevamos arriba, y para abajo. Y sin embargo, pocas veces, realmente nos vestimos del verbo To Be, y somos y estamos.

Y es que no sé si somos, pero seguro no estamos (en el presente) cuando tenemos tantas cosas en la cabeza: terminar la entrega para el miércoles; el por qué no me habló; el hijo del mal le di un detallito y ni me contestó; no te encanta algunas situaciones de familia, pero hay que agradecer y sonreír; la señora que te ayuda en tu casa te dijo Paula y no Pau como siempre -seguro le pasa algo-; pensar de qué vas a escribir el siguiente post;  qué vas a hacer de comer si sólo queda atún; googlear modelos increíbles de la sillita de comer del bebé, mandar e-mails a X, Y, y Z; necesitas conseguir otras chambas; con qué cara el gobierno te pide que pagues más impuestos cuando gasta mal y poco transparente; te encantaría ir a Sevilla el siguiente verano; urge manicure!………..

La lista de pensamientos es interminable. Y  agrégale las herramientas preferidas de la procrastinación, Facebook Twitter. Si tan sólo los pensamientos se quedaran en lista, estaría pasable, pero “la lista” lleva emociones de tristeza, de miedos, de angustias económicas, de enojos, de ilusiones, de culpas, de tantos sentimientos, que procesarlas todas, como una olla Moulinex, puede generar preocupaciones, sobre saturación y MUCHO cansancio.

Para las mamás de clóset como yo, que queremos absolutamente TODO, nos cuesta trabajo parar, aceptar, renunciar, y hacer una cosa a la vez. Y después de ordenar el caótico mundo mental que traemos: simplemente “estar”.

¿Por qué mamá de clóset? Mamá de clóset por la irónica crítica a un mercado laboral que (aunque no lo reconoce) castiga la maternidad; y por las decisiones que nosotras postergamos para no aceptar nuestro deseo de ser madres o vivir nuestra maternidad debido a que no queremos quedarnos atrás en el competitivo mercado profesional.

Y sí,  tengo que confesar que fue difícil conciliar mi espíritu de ser mamá de clóset: de querer sacar adelante mi empresa, de entregar mis proyectos, de querer estar presente en viajes, conferencias, eventos de mi industria. Todas mis aspiraciones y tareas profesionales, hacía que estuviera en todos lados, pero escasamente con mi hija. Y no porque no cumplía con mis tareas: Pía estaba alimentada, cargada, cambiada de pañal, apapachada, pero entre e-mail y e-mail. Y el resultado, estaba en todo, y a la vez, en nada. No estaba en mi 100% ni en la chamba, ni en la casa.

Me costó muchos meses conciliar mi antiguo mundo y mi nueva realidad. No quería desdibujarme como Paula, y sólo ser la mamá de Pía. Y a la vez, quería ser la mejor mamá: leer y practicar todas las corrientes pedagógicas de vanguardia, llevarla a cuántas clases, terapias y dinámicas se aparecían, etc.

Hasta que la marcha se sobrecalentó y exploté. Y hasta que me dí cuenta que el mejor regalo que le puedes dar a alguien, es la inversión de tu tiempo, de tí.  Me preocupaba que Pía al no ir a guardería (no hay en el funkytown), no le estuviera dando educación, estimulación, o lo que necesitaba. Pero en realidad, lo que Pía más necesitaba es a mí, todita yo, siendo y estando. El verbo To Be en toda su expresión. Y entonces, en mi modalidad corre caminos, de repente, empecé, en la tarde, simplemente a apagar la computadora,  y salirme a pasear con Pía.

Ser y estar para Pía. Observarla, verla, olerla, tocarla, probarla, todos mis sentidos. Estar y ser con Pía ha sido un regalo recíproco. Que le he dado a Pía. Pero, sobretodo que Pía me ha dado a mí.

Nos vamos al parque, tomamos fotos, jugamos. Soy su Cara de Papa viviente que me  jala la nariz, los ojos, el cabello; me muerde los pies con sus seis dientecitos; y me da lo que encuentre enfrente para darme de comer y ver cómo muevo la boca. Estar con Pía, ser con ella. Y como ejercicio, apagar la mente. Difícil eh? Muy difícil.  Pero no hay nada más relajante cómo estar concentrado.

 

¿La lista de pendientes? Sigue larga, larguísima. ¿Los proyectos profesionales? Siguen, y poco a poco le vamos poniendo Ok. Me levanto más temprano, o me acuesto más tarde, o las dos.  Creo que tengo horario de repartidor de periódico y de teibolera en un mismo día. Y sigo con un déficit de horas. No, no he renunciado a ser Paula, a ser activa y trabajar por crear el México que quiero, que quiero darle a Pía. Pero Pía, no sólo me ha dado un boost de energía para que mis sueños profesionales tengan un sentido de bien compartirlos con el otro. Me ha dado un re-descubrimiento del disfrute de la vida. No se les antoja irse de pinta un miércoles cualquiera para ver cómo desaparece la luz a media tarde? Gracias Pía por ser mi maestra de inglés. Gracias Pía por re-significar y honrar al verbo To Be.

 

paula@moustique.com.mx'

Sobre Paula Hurtado