¿Y los berrinches qué?

Generalmente uno entra a un blog para encontrar respuestas. Pero en esta ocasión, en este post encontrarán dudas. Y muchas. A medida que Pía crece, me parece que la cosa se complica. Es como la relación de novios; ya no basta decir te ves preciosa, eres súper sexy, y los clichés en los que nos aferramos; y que tarde o temprano, todas hemos caído redonditas cuando nos dieron en nuestro mero mole llamado ego. El cuate en cuestión le dio al clavo cuando decimos: “¡Qué lindo!” No, a medida que la relación crece, ya nos volvemos más exigentes, “sacamos” o “sacan”  el cobre, y ya no te contentas con cualquier piropo, regalucho, etc.

Así me siento con la pequeña Pía. Y lo relaciono con las historias de pareja, porque los bebés se parecen a los hombres en que ninguno habla. Ambos lacónicos. Es un juego de adivinanzas. Él no sale del “ok”. Con el bebé, sin duda tienes más comunicación que con el esposo o el galán en puerta, pero no por eso deja de ser confuso.

Cuando Pía tenía seis meses, le regalaron una playerita que decía Happy = diapers + food+ sleep+ love. Ah! Esa fórmula sí que me gustaba. Era mi Biblia. Pero ahora que tiene un año tres meses, no hay playera que me diga cómo se resuelve la ecuación lineal cuando se le agregan más variables. Por cierto, idea millonaria hacer playeras que te expliquen qué onda con el bebe conforme va creciendo.

Pues ahora, no sé del todo cómo hacer feliz a la princesita. Está en la etapa de quiero explorar todo, lo cual me parece muy bien, y en la edad en la que ya se dio cuenta que es un pequeño humano independiente. Y ya aprendió a decir “no, no, no”. Ya se encierra y quiere estar sola y se escapa a la hora de comer. Y obvio, detesta que su mamá le cambie el pañal, y que se atreva a querer vestirla y peinarla. #queositomamá, me dice.

A pesar de que la Pía es un bebé extremadamente cool (como se ve que Dios protege a la inocencia con la babotas de su madre); pues ya empezó a comunicarse a partir de berrinches. Y berrinches, que no sólo son porque quiere las cosas básicas (como me indicó la playerita). Berrinches por temas más complejos: no obtener lo que quiere. Gran tema, porque a partir de aquí, el juego del manejo de la frustración y de las expectativas, será discusión de café y de terapia si no se manejan adecuadamente con inteligencia emocional desde el principio. Si le quito el I-phone, la computadora, la cuchara, le cierro los gabinetes, es un “social drama.” Y mira que no tuitea, porque seguro ya me hubiera dado unfollow. Pero como es cool, se contenta en dos segundos. Fiu!

A veces, le desvío la atención del objeto del deseo. Y  a veces, me pela, y se entretiene con otra cosa. Hasta eso, tiendo a ser consistente. Si no le dejo abrir los gabinetes de la cocina, en realidad no los abre con o sin berrinche. Pero está a la caza de que mamá se descuide en cualquier momento, para ir a ver qué onda con esas puertas. Cuando ya está emberrinchada, que de plano no reacciona, la saco a pasear al pasillo para que tome aire.

En realidad la entiendo, ha de ser frustrante querer descubrir el tesoro mágico, y que de pronto te lo quiten cuando ya estás a nada de conseguirlo. Como una vez comenté, el No puede estar más en su vocabulario porque el Sí, que es activo, ya lo está haciendo. Igual le trato de explicar y no clavarme en el No, si no de darle retos. Lo que quiero que sepa desde chiquita, es que sus sentimientos son muy importantes, y que su mamá está aquí para escucharla. Aunque escuchar, no significa resolverle sus problemas.

He leído algunas cosas de los berrinches: lo de desviar la atención, lo de ser consistente. Pero creo, que ya estamos en la etapa del experimento a prueba y error donde no hay fórmula mágica. A veces funciona, a veces no. Si tú estás leyendo esto y tienes doctorado en la materia, tal vez podrías completar el párrafo final de este blog y compartir qué onda con las mamás novatas como yo.

Así que (Fill in the blank)…………………….

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