No hay mejor regalo para un niño que un buen trato.

Hoy, te quiere como nadie ¿lo sabes, no?

Hoy te mira como en muchos años tal vez no lo haga o inclusive lo llegue a olvidar ¿por qué?

Porque hoy es un niño en el que su mundo eres tu, la referencia con el entorno, las emociones, el amor, la guerra, el odio y la paz las percibe de ti, pues eres el guía, no sólo espiritual, eres su hogar y confía en ti.

Por eso aunque le fallas innumerables veces y en ocasiones cuando tu debilidad emocional habla antes de tu entereza como papá – mamá,  te perdona.

Aunque tengo que decirte: cada vez que lo hieres, lastimas o insultas, su corazón va fracturándose poco a poco y con él su equilibrio emocional, ése que se está forjando.  Ahí la importancia de aprender a salvaguardar su integridad física y emocional cuando está a tu cargo, cuando tu educación es su guía y tu trato, su referencia.

Estamos en el mismo barco, sé lo que se siente que te sobre pase el tiempo, las tareas, la responsabilidad y que en ocasiones te hagan falta números, mantras, respiraciones, desaceleración, empatía y PACIENCIA.

Por qué no estamos en el mismo momento de un pequeño, por qué además traemos una herencia emocional que en ocasiones sale a flote en sus niveles tóxicos.

Lo sé, no todos los días el humor y nivel de estrés permite que te enfoques en tu centro y apliques la crianza positiva en su máximo esplendor.

Sí, ser padre no es fácil y ser adulto y padre a la vez, menos.

En mi maternidad me he dado cuenta de cuán inmadura soy en mil un rubros.  Me miro frente al espejo cuando estoy perdiendo los estribos y observo cómo en un momento emocional de crisis puedo estar por debajo del de mis hijos, rompiendo en gritos y en ocasiones sintiendo como me tiembla la vena de la cien tratando de meterme en cintura para mi auto – regulación.

Pero cuando sientan que están en ese momento en el que sus gritos o su enojo está por salirse de control y la respiración está valiendo un cacahuate, miren los ojos de sus hijos y QUIEBRENSE…

Miren como nos miran cuando estamos perdiendo el control, cuando los herimos, cuando los violentamos – y aquí hago un ALTO, porque para violentarlos no hace falta que una chancla sea la protagonista, un golpe físico o un jalón de patillas ¡No, la violencia también son los gritos, los chantajes emocionales, el ignorar sus emociones, el incurrir en abuso del poder como “la autoridad a cargo” para hacer cumplir nuestros deseos e instrucciones!

Y sé que muchas veces nos doramos la píldora diciéndonos que ESTA JUSTIFICADO en pro de su educación.

NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA EN CASA.

Una de las últimas veces que vi a mi abuela le pregunté que era lo que más había disfrutado a mi lado, me sorprendió como siempre su respuesta:

– Lo qué más disfruté a tu lado fueron tus primeros años, cuando me querías tanto que parecía que te desbordabas en amor, repartías así nada más sin medida, perdonabas toda mi imperfección, me hacías sentir como un dios a tu lado y yo en aquél entonces, subestimé muchas veces el tiempo que eso duraría; pues conforme pasan los años, el corazón de un niño se fragmenta, se re-acomoda y sólo tal vez vuelve a tener alguna cercanía con sus años de infancia cuando pisa el terreno de la paternidad. 

Te he disfrutado en todos tus tiempos y conjugaciones, pero créeme como me querías en aquel entonces , cómo me veías cuando eras niña, eso jamás volvió a pasar, no al menos con esa intensidad. Por eso mija’ disfruta y valora a tus hijos que aún son pequeños, no les rompas el corazón por muy cansada que estés, por más sobre pasada que te sientas y por más buey que sea tu estado emocional. No caigas en el juego de palabras tóxicas, en los gritos, en el maltrato o en el chantaje, porque el corazón de un niño se va fracturando un poco cada vez. Cría con amor, con respeto y con valentía. Si fallas, pide perdón y no sólo eso, mejora y no reincidas. No hay peor recuerdo que el de un padre/ madre tóxico, dañino, hiriente y que hereda una cadena de desequilibrio emocional.

México es uno de los principales países con casos de violencia infantil y mortandad en menores.  Familias disfuncionales, malos patrones de crianza, desequilibrio emocional y el poco respeto por el menor pareciera ser cosa del pan de cada día.

Cada familia tiene en sus manos la responsabilidad de educar en el respeto, los valores y el amor.

El mejor regalo para un niño es un buen trato.

Un niño que se siente amado y respetado desarrolla habilidades emocionales que le permiten disernir con mayor facilidad entre lo correcto e incorrecto, manejar mejor las situaciones de crisis e inclusive aprende de la auto-regulación y aprende sobre la responsabilidad y consecuencias de sus actos.

Un niño que crece en un ambiente hostil, no sólo tiene tendencia a repetir patrones tóxicos en su proceder, sino que su baja autoestima y mal manejo de emociones le puede llevar a  naturalizar la violencia.

La prevención del abuso y maltrato infantil comienza en casa.

Tu niño tiene un corazón repleto de amor para ti, no lo defraudes, no les fallemos…

Seamos los adultos y vivamos como tal, regulémonos, pidamos ayuda, informémonos, rompamos con herencias de crianza tóxicas, no fomentemos la naturalización de la violencia.

¡Violencia genera violencia!

Los niños merecen un hogar saludable emocionalmente antes que el juguete de moda, los niños necesitan tiempo de calidad, un abrazo, amor, respeto y empatía.

Sí, la vida de adulto es complicada, pero ellos AÚN NO LO SON,  permitámosles vivir una infancia en armonía, dónde los valores abanderen su despertar y el amor guíe su vida.


19 de Noviembre se conmemora el

Día Mundial para la prevención del Abuso Infantil.

Cada familia tiene en sus manos el futuro del mundo ¿qué decidiremos sembrar?


Si aún con todo tienes dudas, requieres mayores datos sobre cifras, casos, apoyo psicológico,  talleres e inclusive material que te ayude como herramienta en tus momentos de flaqueza en la crianza visita:

http://guardianes.org.mx/

#MamásGuardianes

Sobre Mariana "Fan"