Sentir, soltar y amar...

¡Seré un paquidermo, eso pensé mientras me revolcaba en la tierra!

Nada me lo impedía, mi peso, el clima,  las circunstancias e inclusive mi trompa que a veces no para; todo conspiraba, cumplía los requisitos, podía hacerlo…

Y es que cuando te sabes amada no necesitas permisos, sabes que serás aceptada con todo y tu mal olor (jaja) eres libre para ser, hacer, sentir y lo tienes TODO para soltar & buscar la paz.

Así pues decidí ser un elefante, uno que endose su alma a la gratitud y obsequie su corazón a las demostraciones de amor.

Seré un paquidermo, uno que no olvide las veces en las que ha sido socorrido, uno que tenga el recuento exacto de las veces en las que lo han acogido, abrazado, protegido, correspondido, alimentado y por sobre todo que ha sentido amor en alguna de sus conjugaciones.

Seré un paquidermo que no dude en poner cabeza con cabeza para lograr hablar el mismo idioma, uno que sin importar el sobre peso pueda recorrer grandes distancias para llegar al punto de encuentro.

Un elefante que al reencontrarse con el pasado lo reconozca, honre, agradezca y si es necesario lo suelte aunque le dejen llagas.


Decido ser un paquidermo.

Uno con excelente memoria emocional, con sobre peso amoroso y orejotas dispuestas a escuchar.


Seré un paquidermo, lo pensé hoy mientras me revolcaba en la arena, mientras mis ojos llorozos correspondían ese cosquilleo de saberse vivo con todo y lo que eso implica.

Un elefante que no olvide los rostros, aromas y lenguajes que caracterizan a su manada.

Un paquidermo que se balancee entre pata y pata y sonría “no más por qué sí”.

Seré uno de esos, con orejotas  y a veces uno que coma maníes pasados de tueste.

No se trata de olvidar-se, siempre se ha tratado de perdonar-se. Seguir el camino, bamboleándose sin importar el sobrepeso emocional. Continuar enlazando, sembrando y abrazando a la vida con ojos confiados en que al final el amor te encuentra y tiene el rostro de tu manada.

Somos lo que decidimos, somos aquello que deseamos, eso que elegimos, somos lo que recordamos y también “eso” que aceptamos.

Somos la definición del ayer que vive el hoy.

Somos todo orejas o todo corazón, eso depende de nuestro interior.

Yo mis queridos moustiques les recomiendo ampliamente ser paquidermos. Ser de esa especie que sabe vivir en paz con su pasado, que no olvida sus raíces, que sabe hacer familia  y crear lazos. Ser elefantes con excelente memoria emocional y empatía. Ser seres con grandes orejas y el sentido del oído dispuesto.

Ser mis queridos moustiques paquidermos luchando por no extinguirse entre los egos, los sin sabores y los fracasos.

Ser seres que recuerdan lo importante y priorizan la paz por encima de las llagas.

¡Sin más y como siempre les agradezco el leer, picarse y compartir!

Sobre Mariana "Fan"