pues que la vida sigue... y mamá también.

Hola, soy #mamáfan y caí en las redes de un gripon marca diablo en los últimos días, en efecto, el virus eligió como transporte a mi hija pequeña, pero como buena preescolar salió en un 2 x 3 de los síntomas y no desarrolló de forma tan agresiva el bicho, pero uno que está en plena primavera de los 30’s me dio con toda la artillería.

En fin, gracias a mi mal fui testigo de que las leyendas de que las mamás sacan fuerzas desde hasta por debajo de las piedras para continuar con su rutina sin importar cuanto mal les venga encima no eran un cuento, sino una realidad.

[Aunque ya lo había constatado hace unos añitos en la recuperación de las cesarías, pero esa es otra historia chiquitines]

            Continuando, observé que CUANDO UNA MAMÁ SE ENFERMA LA VIDA SIGUE, no hay un pase de incapacidad por enfermedad ni la enfermera de planta que te ande pasando tu medicamento cada que te toca la dosis, una mamá es su propia enfermera, cuerpo de rescate y en ocasiones hasta motivadora.

[De hecho en una ocasión me dio un ataque de risa cuando al despertar y verme en el espejo comencé a hacer caras de forma burlona de lo mal que me veía].


Cuando una mamá se enferma, la Vida Sigue


Cuando una mamá se enferma el mundo no da un alto para que te bajes y tomes un descanso, de hecho creo que hasta por el contrario te pone el reto de desarrollar otro tipo de habilidades para no decaer.

Mientras tomaba mi consulta el Doctor me mencionaba que las mujeres que son madres tienen una capacidad impresionante para soportar el dolor y aún más desarrollan la recuperación muy por encima del promedio.

Comentaba que difícilmente las mamás se dan el tiempo para ir al doctor, sólo van hasta que una de dos o se sienten demasiado mal o lo hacen para no ser irresponsables y no estar en condiciones óptimas para el cuidado de los hijos.

Es por ello que las mamás son unas guerreras y milagros vivientes en los historiales médicos. Las mamás con tal de no dejar desprotegidos a los hijos son capaces de un poder de resistencia inimaginables. Se aferran a la vida no con un sentido egoísta, se aferran por continuar en servicio y no dejar a medias la misión de ser madre.

 – Yo, siempre lo he sabido, no tengo que ir lejos, basta con voltear a ver a mi madre o a mi abuela… –

 Así pues confesé que yo aplicaba para la segunda opción de su relato.

Al estar en casa e intentar darme espacios aunque fueran muy breves para poder descansar mis cachorros me dieron una bonita sorpresa al ser mis enfermeros a su “estilo”.

[Y aquí hago una pausa,  en donde externo mi agradecimiento a nuestros Pediatras de cabecera y a la Doctora Juguetes @Netflix #StreamTeam ya que gracias a la trama que se lleva en esta serie infantil han hecho más evidentes en mis pequeños las tareas del cuidado de un enfermo o lo que se debe hacer en caso de un accidente (leve) en casa]

Los cachorritos me cuidaron, llevaron alimento (frutas y galletas o lo que estuviera a su alcance en la mesa de centro), me envolvían con mantitas como yo suelo hacer cuando se están acurrucando para dormir y por sobre todo me recordaban que con amor pronto sanaría.

Ahora bien, entre tanto cuidado hubieron frases que me hicieron sonreír y las cuales les comparto (porque seguramente les sonarán familiares).

  • Te voy a poner salivita, con eso se cura todo…
  • Mamá yo creo que deberíamos comprar mucho helado de limón, si no puedes comerlo todo, ¡podríamos comerlo por ti!
  • Oye y si tienes un bicho ¿por qué no lo vamos a dejar libre a los viveros?
  • Las mamás no se enferman ¿verdad? Tu no estas enferma, te faltan baterías ¿no?
  • Oye ya pasaron 5 minutos ¿te curaste?
  • Te voy a poner un curita en la frente, seguro eso te quita el dolor de cabeza.
  • Oye te vas a acabar todos los kleenex del mundo.
  • Oye no dijeron el día de las mamás que eras súper MAMÁ ¿por qué no usas uno de tus súper poderes y te curas con magia?
  • Oye mamá si jugamos a no estar enfermos seguro se te olvida estornudar y fin.
  • No te preocupes no vamos a jugar a correr, solo a saltar.
  • Come miel como Winnie the Pooh pero ten cuidado de que no te piquen las abejas.

Concluyo que las mamás si tenemos un super poder, “EL DEL AMOR” así que aunque en ocasiones tengamos malas pasadas en la salud, el amor como dicen por ahí, mueve montañas.

Cierto es que la recuperación es más rápida cuando no se da oportunidad a apapachar los males sino buscarles solución, agilizar la mente y aunque suene trillado, recordar que alguien más está a nuestro cuidado nos motiva a continuar.


Mis queridos moustiques el apapacho de mamá es inigualable así como el apapacho de los hijos cuando uno está baja de pila ¡Nunca olviden a sus cabecitas blancas! Aunque pareciera las mamás no somos indestructibles.

Un abrazo ya sin bicho y como siempre gracias por picarse y compartir.

Sobre Mariana "Fan"