Bite me, #Sugar&SpiceWahtAboutNice?

My Binky was such a good little baby.  At three months she started sleeping through the night.  When it came time to eat, she devoured everything with pleasure.  So far, everything had been smooth sailing with the occasional bumps created by normal crying fests that spiced up our lives.  When she was around 7 months her teeth started coming in.  First her front left tooth.  It was adorable!  I had gotten so used to seeing her beautiful smile curtained by red gums and now this little white structure started giving her some personality.  Slowly the other front tooth started popping through.  Her look was evolving to be just like her father.

I’ve had my fair share of problems with teeth.  6 root canals, 14 cavities, constant cleanings, chippings, and even a discolored front tooth that has allotted me the fabulous nickname “Cheddar” given to me by my ruthless sisters.  With that wrap sheet it’s easy to understand why my teeth and I are not friends.  I mean, they’re beautiful when taken care of, but they’re finicky little structures.  My opinion of teeth took a turn for the worse when seeing how much their coming in affected my little Binky.  Her little eyes of despair motivated me to do anything possible to help make the teething process easier for her.  I started reading all about how to make her better.  Amber necklaces, ice teething toys, stale bread for her to suck on…  The list of tips and remedies are endless.  The one thing that worked to subside her pain was a homeopathic drop made out of Camilia.  I got them approved by my doctor and used them until she was no longer in pain.  However, there was one little issue NOBODY had told me about and that is what I want to share with you today.

One day her belly became an issue.  She had a diarrhea that caused her to have a rash so raw that Freddy Kruger’s face was attractive next to it.  I had been so proud of the fact that she had not had a single red spot on her bum up until then and when it became something consistent, I got scared.  I tried all the things my doctor sent to make her feel better.  I learned that when a rash is so bad, its better for them to get rinsed off than to use wipes.  Every time I had to change her diaper, I would run the shower and place her under the running water to help soothe her pain and clean her up at the same time.

After two weeks, we went and ran tests.  All I wanted was to know the root of what was causing her to not retain food in her belly so we could help her.  It was a relief when everything came back negative.  It turns out that the excess saliva produced may cause upset tummies.  Even though she was in pain, I realized the only thing that I could do was hold her tight and patiently be with her while her teeth were coming in.  Welcome to my world Binky!

When other parents would ask about how she was doing and this was mentioned we got this: “Oh yeah, that happened to our kids when their teeth were coming in!”  My reaction:  BITE ME people!!!  THESE are the things that we should share with each other ahead of time so once it happens we are calmly prepared.  I consider myself a generous person and like for those around me to benefit from my experience so consider yourself warned…  Teething may cause an upset stomach that will subside when the production of extra saliva becomes normal again.  You’re welcome!

 

Mi Binky era tan buen bebé. A los tres meses empezó a dormir la noche entera. Cuando se trataba de comer , devoraba con placer. Por mucho, todo  había sido navegar por un mar tranquilo con los ocasionales baches creados por esos festivales de llanto que aderezaban nuestras vidas. Cuando tenía alrededor de 7 meses sus dientes empezaron a salir. Primero el de enfrente del lado izquierdo. ¡Era adorable! Me había acostumbrado tanto a ver su hermosa sonrisa enmarcada por encías rojas, y ahora esta pequeña estructura blanca empezaba a darle personalidad. Poco a poco los demás dientes comenzaron a aparecer. Su imagen evolucionaba para ser igual que su padre.

Yo por mi parte he tenido mis problemas con los dientes. 6 canales de raíz, 14 cavidades, limpiezas constantes, gravilla, e incluso un diente decolorado que hizo que mis hermanas me asignaran el maravilloso apodo de “Cheddar”. Con ese background es fácil entender porque mis dientes y yo no somos amigos. Digo, cuando uno tiene cuidado son hermosos, pero en definitiva son pequeñas estructuras melindrosas. Mi opinión de los dientes fue peor cuando me di cuenta de lo mucho que estaba afectando su salida a mi pequeña Binky.  Sus pequeños ojos de desesperación me motivaron a hacer todo lo posible para ayudar a que el proceso fuera más fácil para ella. Empecé a leer todo sobre como hacerlo mejor. Collares de ámbar. Juguetes de hielo para la dentición, pan duro para que chupara… La lista de remedios y consejos es infinita. Lo única cosa que funcionaba para disminuir su dolor era una gota homeopática hecha de Camilia. Una vez que mi doctor las aprobó, las utilicé hasta que ya no sintiera dolor. Sin embargo, había un pequeño issue del que NADIE me había platicado y es lo que quiero compartir con ustedes.

Un día su vientre se convirtió en un problema. Tuvo una diarrea que le causó tener un sarpullido tan fuerte que la cara de Freddy Kruger se veía linda junto a ella. Había estado tan feliz de que hasta ese momento no hubiera tenido manchas rojas que cuando esto se volvió algo recurrente me asusté. Probé todas las cosas que me dijo mi doctor para hacerla sentir mejor. Aprendí que cuando una erupción es tan fuerte es mejor enjuagarlos que utilizar toallitas húmedas. Cada vez que tenía que cambiarle el pañal, corría al chorro de agua para ayudarla a aliviar su dolor al mismo tiempo que la limpiaba.

Después de dos semanas corrimos a hacerle análisis. Fue un alivio cuando todo salió negativo. Lo que quería saber, era que causaba que no retuviera los alimentos en el estomago para poder ayudarla. Resulta que el exceso de saliva pude causar malestar estomacal. A pesar de que ella tuviera dolor, me di cuenta de que lo único que podía hacer era abrazarla y ser paciente hasta que sus dientes terminaran de salir. ¡Bienvenida a mi mundo Binky!

Cuando otros papás nos preguntaban acerca de como la estaba pasando con el asunto de los dientes escuchábamos : “¡Ah sí!, eso le pasó a nuestros hijos también cuando les estaban saliendo los dientes!” Mi reacción: BITE ME gente!!! ÉSTAS son las cosas que deberíamos de compartir con los demás antes de tiempo, para que una vez que suceden estemos calmados y preparados. Me considero una persona generosa y amable con los que me rodean, por lo que les comparto mi experiencia para que estén advertidos. … La dentición puede causar un malestar estomacal que va a disminuir cuando la producción de saliva adicional vuelva a ser normal. De nada!”

marion@moustique.com.mx'

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