Airing the Dirty Laundry of Pregnancy #Sugar&SpiceWhatAboutNice? 12

The last few weeks of my pregnancy are what I like to refer to as hell on earth.  I was so uncomfortable, irritable, and beyond myself that I was the first person to say I was insufferable.  Being an overheated, weighed-down house full of liquid and hypersensitive emotions was not fun!  Turning a corner after my stomach was not my idea of cute.  Having heartburn before, during, and after meals no matter how clean and healthy I ate got exhausting.  I still think that women who say being pregnant was the best time of their lives are lying hags!  Then, there’s the lower-back pain that digs into your patience and is the incessant reminder that your body is no longer yours.  Why didn’t any women tell me I was going to live this???

Here are a few of my suggestions that I wish I didn’t have to learn on my own and will hopefully make this time slightly more tolerable for you:

First of all, eat!  I was running late one day to my yoga class and figured I could just have breakfast afterwards.  I walked the three blocks to the studio, went up the two flights of stairs to the classroom only to become the one pregnant woman fainting!  My teacher had to call my husband, E.K.C, to come pick me up.  He found me lying on the floor, all propped up with bolsters.  It was so embarrassing!  I got scolded by everyone, especially him, and learned my lesson.  Eat well and enough proteins to keep your body at optimal function.  Have snacks on hand at all times in case your pressure drops and you need emergency energy.  Making a little person takes up everything you are so take care of yourself so they can continue to grow as planned.

Secondly, slow down!  Take into consideration that you are at a stage in your life that isn’t particularly easy and don’t get frustrated because you aren’t able to do things like before.  Listen to your body and rest when necessary.  Do what you feel natural and, most importantly, stay close to a bathroom at all times.  The days of bolting anywhere when you become hurried are long gone.  There is something amazing about the sudden urge to use the restroom at the most inadequate times so don’t put yourself in a position where this basic necessity becomes a potential hazard.

Next, elevate your legs!  If you haven’t gotten into doing this as a daily ritual during your pregnancy, you better start.  All the extra weight puts added pressure on your veins and you need to help your circulation.  Retaining liquids is part of this ordeal and it manifests in the swelling of your limbs and face.  If you’re starting to swell, this is key in helping it go down.  It will be a fabulous relief for your legs.  I didn’t really suffer from swelling and I owe it all to the lowering of salt intake.  This is super important to know!  Salt makes you bloated.  If you know that something can have a negative effect, push it aside for a while.  It’s easier to edit what you eat than tolerating an overall puffiness that makes you feel like Violet from Willy Wonka and the Chocolate Factory.

At this point, most moms start nesting.  Take this as the calm before the storm.  Organizing, cleaning, and getting everything ready becomes an obsession.  Do this as thoroughly as possible because sooner, rather than later, your baby is going to arrive.  Sometimes things don’t go as planned in the end and the time you thought you had gets swept away in a second.  For me this process brought on an uneasy awareness.  I started fixing everything in case I didn’t come back from the hospital.  It was my nerves, but I wanted things to be perfect in case a calamity transpired.  This, mixed with my perfectionism, produced a beaming home for me to bring our baby to!  Luckily for all of us everything went perfect, but I remember this anxiety of organizing my whole house as an ominous procedure.  So, my last words of advice for this trying time is, relax!  You’ve come this far, you trust your doctors, and you need to have faith!  The end is near and the biggest blessing of your life is on its way…

Las últimas semanas de mi embarazo son a lo que yo me refiero como EL INFIERNO EN LA TIERRA. Estaba tan incomoda, irritable y tan fuera de mi misma que era yo la primera en decir que estaba insufrible. Ser una casa (para tu bebé) sobre calentada, con exceso de peso , llena de líquidos  e hipersensible emocionalmente NO era divertido! Dar la vuelta después de mi panza no era mi idea de lindo. Tener bochornos antes, durante y después de cada comida no importando que tan saludable comiera era agotador. Aún sigo pensando que las mujeres que dicen que estar embarazadas ha sido la major etapa de sus vidas estan mintiendo! Luego, llega el dolor de espalda baja que se clava en tu paciencia y es el incesante recuerdo de que tu cuerpo ya no te pertenece más. ¿Por qué ninguna mujer me dijo que iba a vivir todo esto?

Aquí les dejo algunas de mis sugerencias que me hubiera gustado no tener que aprender por mi mismo, las cuales espero hagan este periodo un poco más tolerable:

Primero que nada, come! Un día iba tarde para mi clase de yoga, y pensé que podia dejar el desayuno para después. Camine tres cuadras hasta el estudio, subí los dos pisos de escaleras hasta y todo para ser la única embarazada de la clase ¡desmayándose! Mi maestro tuvo que llamar a mi esposo (E.K.C.)para que fuera por mí. Cuando llegó estaba acostada en el piso llena de bochornos. ¡Fue muy penoso! Fui regañada por todos, especialmente por él, y aprendí mi lección. Come bien y sobre todo suficientes proteinas para mantener a tu cuerpo funcionando de manera óptima. Ten siempre a la mano snacks por si se te baja la presión y necesitas energía de emergencia. Formar una personita toma todo lo que tienes así que cuidate para que pueda crecer como debe.

 Segunda, relájate!  Toma en consideración que estas en una etapa en tu vida que no es particularmente fácil y no te frustres porque no eres capaz de hacer las cosas como antes. Escucha a tu cuerpo y descansa cuando sea necesario. Haz lo que sientas natural y, lo más importante, permanence siempre cerca de un baño. Los días en de hacer pipi en cualquier lado cuando tenias prisa estan lejos. Es impresionante como de pronto te llega la urgencia por ir al baño en los momentos más inadecuados, asi que no te pongas a ti misma en una situación donde esta necesidad básica se convierta en un riesgo potencial.

Después, eleva tus piernas! Si no has empezado a hacerlo como un ritual diario durante tu embarazo, deberías. Todo ese peso extra agrega presión a tus venas y necesitas ayudarle a tu circulación. Retener líquidos es parte rigurosa de esta etapa y se manifiesta en la hinchazón de tus extremidades y cara. Si estas empezando a hincharte , esta es la clave para aminorarlo. Será un fabuloso alivio para tus piernas. Yo en realidad no sufrí mucho gracias a que lleve una dieta baja en sales. Esto es muy importante saberlo! La sal te hincha. Si sabes que algo puede tener un efecto negativo, hazlo de lado por un rato. Es más fácil revisar lo que comes que tolerar estar toda hinchada y sentirte como Violet de Willy Wonka y la fabrica de chocolates.

En este punto , la mayoría de las mamas empiezan a anidar . Toma esto como la calma antes de la tormenta. La organización , la limpieza y prepararlo todo se convierte en una obsesión. Haz esto tan a fondo como te sea posible porque , más temprano que tarde , tu bebé va a llegar. A veces las cosas no salen ni en el tiempo ni en la forma en la que lo teníamos planeado y te pones de malas en un segundo. Para mí, este proceso me llevó a tener una conciencia intranquila . Empecé a arreglar todo por si se daba el caso de que no regresara del hospital. Sin duda eran mis nervios , pero yo quería que las cosas estuvieran perfectas en caso de que ocurriera una calamidad. Esto, mezclado con mi perfeccionismo , produjo un hogar radiante para darle la bienvenida a nuestro bebé ! Afortunadamente para nosotros, todo salió perfecto, pero me acuerdo de esta ansiedad por organizar toda mi casa como si tuviera un mal presentimiento. Por lo tanto, mi último consejo para esta recta final es, relájate! Has llegado hasta aquí, confías en tus médicos , y hay que tener fe ! El fin está cerca y la mayor bendición de tu vida viene en camino …

 

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