Como el Xoloitzcuintle

Unless you’re mexican or an avid dog-lover, the title of this entry has most likely left you confused. It’s not a misspelling, it is the official name of the Mexican Hairless Dog and it comes from our ancient language Nahuatl meaning god dog. They’re curious little creatures that have been around for over 3,000 years and have the very distinct characteristic of smooth dark skin that may or may-not have little patches of varied colored hair. Some people find them to be quite beautiful… I am not one of those people. I admire their owners for their ability to look past the outer shell and smile because more times than not, these dogs will walk past me with their bright-pink tongues crookedly hanging out the side of their mouths.

After delivering my child my views on these little animals changed.  Instead of cringing at their peculiar appearance, I now look at them with tenderness.  Only a drastic experience can change me into shifting my views like this and that’s what this weeks post is about.  A few months after having my baby, my hair started falling out.  It was not normal shedding on the brush or in the shower hair loss, but rather dramatic molting that lead to the creation of an expanding carpet made out of my beautiful dark locks.  Of course nobody had told me this was part of the post-partum process and my initial terror turned out to be unnecessary and way over-exaggerated for what was really happening.

During pregnancy all the hormones may cause the natural process of shedding to slow down.  Once your baby is born the sudden decline of estrogen bumps up the hair-loss to catch up with those months where your scalp was holding onto your hair that was no longer growing.  Some women don’t notice a difference, but other women like myself, experience the loss of almost 1/3 of their hair.  I felt like I was going bald and thought it was a permanent repercussion of pregnancy.  Was beautiful hair overrated?  I kept asking myself that question with the hopes of comforting my ego but my thinning hair was something I just couldn’t get used to.  It was about 9 months after having my baby where my scalp had a “normal” amount of hair again.

The woman’s body works in mysterious ways and understanding the process makes it easier to deal with sudden changes such as this.  So ladies don’t panic if this happens to you!  If I’m blessed with having another child, right after I give birth I’m going to cut off and donate my hair so somebody else can benefit from my pregnancy hormones before this happens again.  Needless to say, I sympathize with the Xoloitzcuintle and learned to appreciate their appearance with this little lesson given to me by my humbling hormones.  Motherhood, making us wiser one lesson at a time…

 

A menos que seas mexicano o un amante de los perros, el titulo de esta entrada seguramente te dejo confuso. No, no es una falta de ortografía, es el nombre oficial de un perro mexicano sin pelo y proviene de nuestra Antigua lengua Náhuatl, quiere decir dios-perro. Son unas criaturas curiosas que nos han rondado por más de 3000 años y que tienen la característica de la piel oscura lisa que pueden o no tener pequeños parches de pelo de diferentes colores. Algunas personas los encuentran bonitos… yo no. Admiro a sus propietarios por la capacidad de mirar más allá del exterior y sonreír porque la mayoría de las veces estos perros caminan junto a mi con sus lenguas brillantes y torcidas de color rosa colgando de lado.

Después de dar a luz, mi punto de vista sobre estos animalitos cambió. En lugar de repudiar su peculiar aspecto, ahora los miro con ternura. Sólo una experiencia así de drástica pudo cambiar mis puntos de vista de esa manera, y eso, es de lo que habla el post de esta semana. Algunos meses después de tener a mi bebé, mi cabello comenzó a caerse. No era normal lo que quedaba en el cepillo o caía en la regadera, tanto que podía hacer una alfombra de todos esos rizos negros. Por supuesto que nadie me dijo que esto era parte del proceso post- parto y mi terror inicial resultó ser innecesario, exagerado y muy por encima de lo que realmente estaba sucediendo.

Durante el embarazo todas las hormonas pueden alentar el proceso natural de caída. Una vez que tu bebé nace, la disminución de los estrógenos le dan un plus a la perdida de cabello para así ponerse al día con los meses durante los cuales el cuero cabelludo estaba sosteniendo pelo que ya no estaba creciendo. Algunas mujeres no notan la diferencia, pero otras mujeres como yo experimentamos la caída de 1/3 de nuestro pelo. Me sentí como si me estuviera quedando calva y pensé que era una consecuencia permanente del embarazo. Tener pelo hermoso estaba sobrevaluado? Esto me lo preguntaba a mi misma en el afán de confortar mi ego, pero el adelgazamiento y la perdida de mi pelo eran algo a lo que no podía acostumbrarme. Fuer alrededor de los 9 meses después de tener a mi bebé, cuando mi cuero cabelludo tuvo una cantidad “normal” de pelo nuevamente.

El cuerpo de las mujeres trabaja en formas misteriosas y entender el proceso hace más fácil lidiar con los cambios repentinos como este. Así que, mujeres, no se asusten si esto les pasa a ustedes! Si recibo la bendición de tener otro hijo, justo después de dar a luz voy a cortar y donar mi pelo para que así alguien más pueda beneficiarse de mis hormonas del embarazo antes de que esto vuelva a suceder. Y ni que decir, me solidaricé con el Xoloitzcuintle y aprendí a apreciar su apariencia con esta pequeña lección aprendida gracias a mis humillantes hormonas. La maternidad, nos hace más sabías una lección a la vez…

 

marion@moustique.com.mx'

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