I saw RED #Sugar&SpiceWhatAboutNice 13

It was a Tuesday and I was 37 weeks pregnant.  I had my last scheduled doctors appointment.  Due to the fact that I was in so much lower-back pain and was so frustrated by the world around me, it was the check-up I had most anticipated getting to.  I was going to finally set the date for my baby’s arrival!!!  Even knowing that this woman took her patients in sometimes two hours late, I made Emperor King Chark take me early.  We waited in the lobby and I started getting nervous.

My grandmothers’ hips didn’t open when giving birth, same as my mommy’s.  We’re pretty narrow but regardless I had hope I could give a natural delivery throughout my pregnancy.  That day at the doctors office, all I could think about was getting my little girl to safely take her first heavily-polluted breath (Mexico City isn’t known for its pristine environment!) and get this weight off me.  I was thinking November 7th.  I love 7’s, they’re such special numbers and that was the day I wanted my baby to be born.  It was so emotional to think that this was about to be over that I started crying.  It was my one moment of hesitation about whether I was ready or not to be a good mom.  There was certainly no turning back!  So, when the secretary called our name, I went into that office with a certainty that this process was about to be over.

I wiggled onto the examining table and got ready for the last ultrasound.  She was perfect, great growth according to the weeks pregnant, and…  My placenta still had room for three more weeks!  WHAT?!?!  I was told that we were not in the States, that I could not set my date for anything, and that the baby was most likely going to be in my belly at least two to three weeks.  Instant devastation swept over me.   To top it all off, my husband asked if I should still be walking my dog and being as active as I was being.  This Witch Doctors response was to look at me like I was insane!  How could I be walking 4 kilometers a day with a 43-kilo dog by myself?  From that moment on, I was to be inside my house resting.  My pregnancy had gone so well, why would I take the risk of bringing on some complication while alone?  I.  Saw.  Red.

I left furious.  From that moment on I was caged in my house.  I became a prowling panther inside my confinement.  There was a gleam in my eye that made it clear I was enraged.  People steered clear from my path.  Well, except my dear friend Natalia who came to laugh at my emotional rollercoaster and reminded me I may have been overreacting!  But, you get the picture.  I felt like a hostage and that for an active, free spirited person causes some issues.  Thank God, this was the beginning of the end…

Era Martes y yo tenía 37 semanas de embarazo. Tenía agendada mi última cita con el doctor.  Debido al hecho de mi insoportable dolor de espalda baja y tan frustrada por todo el mundo a mi alrededor, era el check- up que esperaba con mas ansia. Finalmente iban a fijar la fecha para la llegada de mi bebé. Aún sabiendo que esta mujer en ocasiones recibe a sus pacientes hasta dos horas más tarde, hice a EKC llevarme más temprano. Esperamos en el lobby y comencé a ponerme nerviosa.

Ni las caderas de mi abuela ni las de mi mamá se abrieron al dar a luz. Somos demasiado estrechas, sin embargo durante todo mi embarazo tuve la esperanza de que podría tener  un parto natural. Ese día en el consultorio del doctor , lo único en lo que podía pensar era en ver llegar sana a mi hija para que pudiera dar su primer y contaminado respiro, (La Ciudad de México no es precisamente conocida por su aire cristalino) y quitarme su peso de encima. Pensaba… Noviembre siete. Amo los sietes, son números especiales y ese era el día que quería que mi hija naciera. Fue muy emotivo pensar que todo esto estaba a punto de terminar y comencé a llorar. Ese fue el único momento en el que dudé si estaba o no lista para ser mamá. Con certeza… no había vuelta atrás! Así qué, cuando la secretaria dijo nuestro nombre, me dirigí  a esa oficina con la certeza de que este proceso estaba por terminar.

Me fui hacia la camilla y me prepare para mi último ultrasonido. Ella estaba perfecta, gran crecimiento de acuerdo a las semanas de embarazo, y … mi placenta tenía todavía espacio para tres semanas más! QUÉÉÉÉ?! Me dijeron que no estaba en USA, que no podía fijar la fecha de nada, y que el bebé iba a estar en mi vientre de dos a tres semanas más. Una devastación inmediata me invadió. Para colmo, mi esposo preguntó  que si todavía podía pasear al perro y seguir tan activa como siempre. Los maléficos doctores me miraron como si estuviera loca! ¿Cómo podía estar caminando 4 kilómetros diarios con un perro de 43 kilos yo sola?  Desde ese momento tenía que permanecer en mi casa y en reposo.  Si mi embarazo había ido tan bien , ¿por qué tomaría el riesgo de tener alguna complicación mientras estaba sola? VI. ROJO.

Me fui furiosa. Desde ese momento estaba atrapada en mi casa. Me convertí en una pantera acechando dentro de mi encierro. Hubo un destello en mis ojos que dejaba muy claro que estaba enfurecida. La gente evitaba mi camino. Bueno, excepto mi querida amiga Natalia que vino a reírse de mi montaña rusa emocional y me dijo que tal vez estaba… ¡exagerando! Pero, cuando se te mete una idea en la cabeza… Me sentía como rehén, cosa que para una persona con espíritu tan libre como yo creo algunos issues. Gracias a Dios, esto era el principio del final.

 

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