YO PUEDO...

La cotidianidad nos comió. Fue como un suspiro en el que apenas gateabas en la cama, y ahora, a media noche, llegas a nuestro cuarto, con tu Peppa Pig, y sin pedir permiso, te trepas en la cama, te colocas en medio, y dices, “Aquí voy” y te duermes.

A tus dos añitos y medio, eres la reina de este planeta. De ser una marcianita extranjera que venías a explorar en este mundo http://moustique.com.mx/mamas-jovenes/mama-de-closet/marcianita-reportando-desde-el-planeta-tierra/, ya pides Frozen 8,720 veces, y cuando te acuerdas, cambias el control para poner en tu Netflix , Mickey. Te sientas a tu libre albeldrío, y les dices a todos “permiso” porque tú vas a ver la película.

Decides con tal seguridad, como un Presidente de primer mundo. Dices “no”, cuando no te apetece, y dices “sí quiero (fresas, cobija, sopita)”. Tú “Sí quiero”, no es un sí cualquiera. Es pensado, razonado, medido. Así como tú no. Segura y determinante. Nunca titubeas. Nunca dudas.

Y ordenas. Le dices al niño de tu edad “Dame pata” para que le pongas los zapatos. Y si no quiere, te encargas de que quiera. Y también sabes pedir con dulzura, “me ayudas pol favor”, y el adulto a tu alcance, te abre la mermelada, o cualquier cosa que tus ojos vean, y se derrite por ti (tu mamá y papá la mayoría de los casos).

Y te sabes con poder. Ese poder que ni siquiera en House of Cards, se imaginan que tienen. El poder de ser tú. De ser Pía. De alcanzar las puertas y abrirlas. De que tú prepares tu leche. De que tú pongas la mesa. Y por qué no, de que tú te quieras limpiar y quitar el pañal.

El mundo es tuyo y tú puedes hacerlo sola. No te gusta que te laven los dientes. Para qué si tú puedes hacerlo. Y bañarte. Pero no entiendes que pasa cuando el jabón se te cae en los ojos, y ahí ya no te gustó.

Y eres una bebé que se da cuenta de lo divertido que es ser humano. Y de marcianita, ya pediste la “Green Card” porque quieres quedarte en el planeta Tierra. Pero los agentes marcianos de adunas, te dicen que todavía no chiquita, que no cumples la residencia. Que te faltan tres añitos más. Así que sigues en tu estatus de “allien”. Y eres una marcianita más humana que los humanos. Cantas estrellita, el niño Robot, y les dices a tus papás “que no echen relajo”.

Y te das cuenta que tienes manos para pintar. Para rayar con tu nombre el libro de firmas del guardería. Manos para hacer travesuras y derramar con harina todo el piso. Y tienes ojos para ver. Y que los otros tienen ojos para que los piques. Y boca para comer. Y para hablar. Y desde que descubriste tu voz, gritas con tremenda alegría.

Piernas para correr. Las usas a la maravilla. Y sabes que con ellas te puedes escapar.

Te descubres como tú dices “Pía güapa”, y sabes que tienes el poder de hacer, y deshacer, aunque tu mamá te diga que no. Porque pones cara de pilla, y te retas probándote, y probándole, que el mundo es tuyo. Tan tuyo cuando dices que el suéter, y todo lo que está a tu alcance , es tuyo. Y el mundo es tuyo.

Porque tú eres el mundo, y en él, nos haz enseñado tu mundo. Pero en realidad, nos haz enseñando EL MUNDO.

Por re-significar el poder de ser…

Gracias.

paula@moustique.com.mx'

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