Como siempre, y en el más claro afán de arruinarle sus vacaciones, aquí me tiene: esgrimiendo el próximo texto que 'revolucionará' la escena política nacional. Éste último calificativo lo utilizo muy a la ligera, (y no por que haya aterrizado mi megalomanía pensando que 'revolucionar' con un texto sea prácticamente imposible) si no, porque no existe poder humano que remueva conciencias en "El País de No Pasa Nada." La causa amparada por las familias de los 43 normalistas desparecidos sucumbe ante el candor de la familia y el muy merecido descanso del ajetreo laboral. ¿A quién le importa el país cuando la virgencita cumplió años, y Santo Clos y los Reyes Magos están por traernos - por fin - una casa en las Lomas, ó de perdida la avalancha que Chabelo nos prometió, pero que nunca llegó? ¿Y esto es culpa de las fiestas, ó será más bien que los mexicanos tenemos la misma retentiva que un perro Chihuahueño, neurótico y con déficit de atención? ¿A quién debemos culpar por éste olvido: a los padres de los normalistas que se han cansado de ser los que movilizan al país en busca de un cambio? ¿A Epigmenio Ibarra y sus interminables tweets sobre Ayotzinapa? ¿Ó será mejor hablar de la responsabilidad que carga el colectivo mexicano en el "País de No Pasa Nada"?

            En nuestro país, los gobernantes pueden contar con que el tiempo lo curará todo: por más marchas que existan, por más descontento social. Por más que esto pueda motivar un desplome del peso en la bolsa, ó que los precios del petróleo dejen de ser competitivos en el mercado internacional con las reservas gabachas, el país seguirá siendo la misma cloaca de siempre. ¿Y de quién es responsabilidad? De todos, menos de nosotros.

            He leído, muy a mi desgano y descontento, publicaciones en Facebook y Twitter que se mofan con aires de superioridad sobre el concepto de responsabilidad personal para con nuestro país. Uno reza: “Decidido a cambiar al país no me pasé los altos, pagué mis impuestos, cedí el asiento a la anciana y recogí la caca de mi perro. Pero Raúl Salinas está libre. No sé que pasó. ” Pasó que con ese tipo de observaciones, nuevamente evadimos responsabilidades reales. Y vuelvo al tema del por que en el “País de No Pasa Nada”, ídem. ¿Cuántos de éstos eruditos del proselitismo sarcástico han pensado en formar contingentes, ó pequeños núcleos de organización por colonia, delegación, diputación local ó federativa para exigir a sus gobernantes ver los cambios que necesitan. ¿Cuántos se han organizado para reunir un contingente de legalistas que lleven propuestas de modificación a la ley, siquiera para la remoción de funcionarios públicos? ¿Cuántos han ayudado a asignar responsabilidades a los culpables de Ayotzinapa, con fundamento al orden de los poderes establecidos para que así (y me voy a atrever a defender al presidente) no sea Peña Nieto el que pague los platos rotos por toda la ineptitud y podredumbre que se encuentra a su alrededor? (Queridos AMLISTAS, ¿recuerdan a Ponce y a Bejarano? Por qué ellos sí están exentos de relación con el Peje, pero Abarca, Aguirre y demás sátrapas son responsabilidad directa de Peña Nieto?)

            Si queremos un cambio activo sobre personas detentando cargos públicos podríamos empezar por Murillo Karam y sus muy desatinados acercamientos a la ciudadanía ó por Aurelio Nuño, siendo responsable de coordinar las campañas de comunicación de Presidencia, que hasta la fecha han sido, ‘poco efectivas’ por decir lo menos. Pero, finalmente, ¿de qué nos sirve que rueden éstas cabezas si vamos a seguir viviendo en “El País de No Pasa Nada” pues que mientras usted no recoja su basura, ceda el asiento a la anciana, ó tome responsabilidad de hacer valer el acuerdo social formando un acuerdo social y llevándolo a cabo, éste país no va a cambiar nunca; seguiremos estancados en el lingo li lingo y en salir a dar cacerolazos, pues citando a un clásico, los cambios sociales en México son “política ficción.” Y le digo más, aviéntese ésta cita del comediante estadounidense George Carlin, y dígame donde objeta usted que yazca el problema:

 

“Notarán que hay una cosa de la que no me quejo: los políticos. Todos se quejan de los políticos, todos dicen que son una mierda. ¿Y de dónde cree la gente que emanan los políticos? No caen del cielo. No pasan a través de una membrana desde dimensiones alternas. [Vienen de las familias, los hogares, las escuelas, iglesias, comercios y universidades locales y son elegidos por los ciudadanos de ese país.] Son lo mejor que podemos producir, amigos. Son lo que tenemos para ofrecer. Es lo que nuestro sistema produce: basura que entra, basura que sale. Si tienes ciudadanos egoístas e ignorantes, vas a tener líderes igualmente egoístas e ignorantes… Tal vez no sean los políticos los que son una mierda. Tal vez otra cosa está podrida por aquí. Como: la ciudadanía.”

 

Y con éste sinsabor, le dejo la reflexión para que en sus propósitos de año nuevo, cuando se esté atragantando sus doce uvas, ponga como propósito ‘revolucionar’ al país. Que sí se puede hacer, lo que falta para cambiar al “País de No Pasa Nada” es la mera voluntad de hacerlo. Más allá de salir a dar cacerolazos.

Feliz 2015, y como pinta el siguiente ciclo, de coger, mejor seguimos sin hablar.

Sobre Fernando Canek

"Joven" (si entre comillas) actor/comediante, director, escritor, y coach de actuación.

Comments