AMOR INDIGO

El cine no siempre entra por los ojos, a veces uno tiene que abrir la mente y el corazón y aprender a ver con ellos, a veces nos encontramos con propuestas diferentes y hablo del tipo en el que el llamado “Cine de Arte” puede convertirse en una maravilla o una eterna pretensión. Cuando tienes en tus manos una historia débil y tu apoyo es completamente en el concepto visual, tu historia puede convertirse en una viñeta eterna de efectos y momentos “cool” que pueden terminar por causarte el síntoma “WTF”.

Estrena la nueva cinta del Director Michel Gondry, en lo personal, hay una muy buena referencia con este directo, es aquel que nos entregó “Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos”, nos entrega su más reciente trabajo “AMOR INDIGO” basada en la novela de Boris Vian, “La Espuma de los Días” (L’écume des jours).

La historia es más que simple, chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chica busca a chico, chico y chica se hacen novios, se casan, todo es color de rosa, hasta que deja de serlo. El curso de la vida, lo indescifrable que puede ser, lo bella, lo cruel, lo inverosímil que te hace ver, que pareciera flotas.

Con las actuaciones de Audrey Tautou y Romain Duris, la historia se maneja al cien por ciento con el sello característico del director, desde un pequeño hombre en traje de ratón que tiene como mascota, pasando por carreras en pequeños autos en una iglesia, pistas de hielo que van al son de un tocadiscos, la historia se maneja en este mundo real con toques de fantasía, buscando ser artística, pero al final sin tener un trasfondo.

Poco después de la mitad la película se vuelve predecible, no hay sorpresa, uno tiene que sentarse a esperar a que pase lo que ya uno adivinó.

El valor agregado de la cinta son estos momentos visuales que se nos dan a cada momento, utilizando la técnica de Stop Motion para contar su historia, pareciera el director se concentró más en darnos estos momentos y deleites visuales que en contar una historia con más sentido sin perder ese tono extravagante.

Hacia al final el drama que aborda la historia se vuelve lento, a diferencia del tono ágil con que la cinta empezó, de alguna manera creo que es la manera en que la historia y el director visualiza el conocido AMOR.

Hay que ir a ver la cinta con otro tipo de ojos, ojos de amor, tirándole a lo cursi, meloso y casi empalagoso. A más de uno se le van a pegar las abejas al salir del cine.

Aunque si son como yo, correrán a bañarse.

Sobre Reynolds Robledo