Una historia de maestros y discípulos.

“Es tan burda como injusto el poder de la palabra, la palabra crea y en el camino puede destruir.”

R.R

chicofila4Mira, mira nuevamente, del otro lado de la calle, a través de la ventana, los cuadros en las paredes, debajo de la cama, dentro de un cajón, mira ¿qué ves? ¿secretos? ¿deseos? ¿miedos? ¿qué ves?

El poder que ejerce un hombre sobre un alumno, el juego entre ambos para contar una historia, para entrar en la realidad de un hogar que sucumbe ante la monotonía de la clase media y utilizarla para generar una ficción, que habla sobre la relación entre padres e hijos, marido y mujer, maestro y alumno, con un toque de humor perverso y piscológico.

Para conocer “El Chico de la Última Fila” hay que hablar primero de Juan Mayorga y el viaje que ha tenido antes de llegar a México, escrita en 2006 por el español que es uno de los dramaturgos con mayor proyección internacional, matemático y doctor de filosofía. El éxito de la puesta ha sido tal que recientemente tuvo su versión cinematográfica bajo el nombre de “En La Casa” (In The House) del director François Ozon y que ganará recientemente en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián “La Concha de Oro” y el Premio del Jurado a Mejor Guión.

Ahora se presenta en nuestro país en la Sala Chopin los lunes hasta el 15 de diciembre quien lograra su montaje gracias a el sistema de apoyo al financiamiento FONDEADORA.

Bajo la dirección de José María Mantilla y producción de La Farándula y Cía, nos llega una historia con una tesis sobre los límites, un thriller psicológico que pide al público ser un cómplice, una especie de voyerista y adentrarse entre las letras de Dickens, Kafka, T.S Elliot y el cruce entre la imaginación de un aspirante a escritor y la realidad.

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¿De qué trata “El Chico de la Última Fila”? Germán es un maestro de literatura atrapado en su propia rutina y mediocridad, misma que lo hace sentirse fascinado ante los ensayos de su alumno Claudio, quien escribe sobre la familia de su compañero de clases Rafa hijo, a quien ayuda en matemáticas por las tardes. Atraído por esto Germán le pide que continúe escribiendo buscando el potencial de Claudio, lo cual a la larga, pese a las advertencias de su esposa Juana, termina siendo una receta hacia el caos. A su vez Claudio encuentra en la familia de Rafa, el despertar en sus palabras en Estér, una mujer de clase media que apenas aprende a mirar la vida.

Desde el inicio el ritmo en la puesta es marcado por la ironía y burla que hacen sus personajes al retratar la monotonía de una familia de clase media, es tal el cinismo que puede ser incluso gracioso como ambos personajes se adentran en el hogar, uno con sus ojos y otro con sus palabras. Con un espacio que se reduce para resolver la mayoría de sus escenas, por un lado el salón de maestros o salón de clases así como la casa de Germán y por otro lado la casa de la familia en la cual Claudio se adentra.

Liderada por los actores Luis Miguel Lombana y Jorge Caballero como maestro y alumno respectivamente, dentro de la química que logran, dan personajes que son tanto desagradables como atrayentes, opuestos en sí, pero que entran en su juego psicológico donde uno puede predecir que no habrá ganadores. El trabajo de Lombana como “Germán” un maestro que es víctima de su propio ego, es astuto en escena, con una presencia fuerte y que ayuda a su contra parte a llegar a su matices.

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Ser quien nos guía es el trabajo de Jorge Caballero y el “Claudio” que nos da luce y se convierte en los ojos del espectador y nos obliga a ser testigo de la burla que hace constantemente y a la vez dentro de la ironía que logra de igual manera logra un arco dramático interesante que logra sostener el ritmo de la obra.

De igual manera tenemos en el elenco a la actriz Paloma Woolrich quien como “Juana” esposa de Germán, se convierte un poco en lado coherente de la historia, una mujer que esta en medio de una crisis profesional, buscando salvar su galería, mientras que su marido se encuentra atrapado entre el ego y las palabras de Claudio, da una actuación sostenida y logra un personaje interesante, con todo y una peluca que puede distraer a veces.

En la familia, víctima en esta ocasión tenemos al actor Carlos Corona quien como “Rafa padre” puede ser divertido, ameno, un hombre de familia con una crisis bastante ordinaria, que puede incluso volverse una caricatura cortesía de “Claudio”, haciéndolo a un lado para encontrar el objeto de su deseo “Estér” interpretada por la actriz Anna Ciocchetti, una mujer víctima de su propia vida y destino, una mujer que no ha aprendido lo que significa bailar en la lluvia, que el mundo no le habla y cuando escucha las palabras de un joven de la edad de su hijo, el mundo finalmente gira, logra una actuación que aunque el tono se sienta desfasado del resto, resulta entrañable cuando entra su arco dramático, tal vez la sutileza podría encontrar momentos más disfrutables hacia el público.

Completa el elenco el joven actor Mauro Sánchez Navarro quien como “Rafa hijo” se convierte en la pieza clave de juego de todos los personajes, un personaje que como bien lo dice “Germán” no pasa nada con él, donde el público y su escritor piden que algo ocurra y cuando esto pasa descubrirán tal vez un lado que no querían conocer del personaje.

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Los personajes de “El Chico de la Última Fila” podrían ser catalogados como “buenas personas”, tan buenas que hay que forzarlos a ser interesantes y en la manipulación para que esto pueda lograrse es cuando los límites se cruzan y se pierde la esencia de lo que en realidad eran. En algunos casos son personajes que no asumen consecuencias, en otros son las mismas los que los lleva a cambiar.

“Confía en el lector, el completará” es algo que Germán le dice a Claudio y es el trabajo del texto de Mayorga que pide al espectador no pedir todo como dicen “peladito y a la boca”, sobre los subtextos nos encontramos a personajes dañados, sobre la superficie y es lo que busca mostrarnos, leer entre letras y con eso parece ser suficiente.

La dirección de José María Mantilla resulta interesante, aunque el espacio hace que de a ratos el ritmo se sienta un tanto estacionado cuando junto con el personaje de Claudio nos metemos en la monotonía de la familia a la que estudia para buscar inspiración, tal vez es algo obligado y pensado dada la estructura y tesis de la misma historia sobre el aburrimiento que viven dichos personajes. Actoralmente el ensamble es entonado, dentro de lo convencional logra salir airoso, principalmente por lo logrado por sus cabezas.

Si disfrutan de los thrillers podrán disfrutar mucho de esta puesta, de igual manera les recomiendo la cinta “En La Casa” versión cinematográfica de la cinta que ya pueden adquirirla en DVD.

Quedan solo dos lunes hasta el 15 de diciembre en la Sala Chopin ubicada en Calle Álvaro Obregón No. 302. Col. Roma Norte a las 20:30 horas.

Así que vayan y nos cuentan que les pareció, al final mi opinión es mi opinión.chicofila3

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