Estrena 20 de Marzo en el Teatro Helénico

tiempodetiene2Encontrar la belleza en el horror en una imagen, tomar una cámara y que pueda ser un arma que te explote en el rostro y te deje marcas más profundas que las que la piel demuestra, huir de la guerra, las bombas, el caos y llegar al llamado hogar para enfrentarse a una guerra aún peor, la interna.

Llega al Teatro Helénico la puesta en escena “El Tiempo Se Detiene” (Time Stands Still) de Donald Marguilies que estrenara en 2010 en Broadway, es ahora el turno del director Benjamin Cann mejor conocido por su trabajo en televisión como director de escena de llevar la responsabilidad de la puesta con un elenco conformado por Karina Gidi, Alejandro Calva, Rodrigo Murray y Cassandra Sánchez Navarro.

¿De qué trata “El Tiempo Se Detiene”? Sarah una fotógrafa de guerra regresa a su departamento en Nueva York después de haber tenido un accidente tras cubrir la guerra en Iraq, mientras que James su pareja sumido en la culpa por haberla dejado sola una semana antes. Tras sufrir heridas en su rostro Sarah lidia con su regreso, mientras que tras recibir la visita de Richard, su editor y amigo, les presenta a su nueva novia Mandy, una mujer mucho menor que el. La obra se centra en la relación de Sarah y James tras el accidente.

Hay que comenzar diciendo que es una puesta con potencial, en mayor parte gracias a un texto poderoso, cuya adaptación corre a cargo de Fernando Canek quien además es asistente de dirección. Sin embargo se sienten demasiados cabos sueltos en la dirección de Cann, principalmente en como decide aprovechar el espacio.

Con un escenario que se siente un tanto grande para la historia, la recreación de un loft en Brooklyn, escenografía cortesía de Gabriel Pascal, resulta un tanto ostentosa para la puesta, ya que dicha escenografía es dejada a un lado, sillones que no son usados, refrigeradores que desaparecen, televisiones que tienen que ser puestas en el suelo y sobre todo el uso de sillas hacia el frente del escenario.

tiempodetiene3La dirección de Cann delata sus orígenes en televisión, ya que pareciera en todo momento estar pensando en el “close up” de sus actores y la colocación de su escenografía y el aprovechamiento de la misma suele no ser justificada. La utilización de personal de staff para que apoyen el traslado de artefactos o movimiento en la puesta podría incluso ser evitado si fueran los mismos actores quien lo hicieran, lo cual permitiría un montaje más limpio.

Actoralmente Karina Gidi cumple con su mejor herramienta, su talento, es inevitable no poder remitirse a sus anteriores trabajos, pero como “Sarah Goodwin” tiene material suficiente para explorar y explotar, la dualidad y contradicción que tiene una mujer que ama su profesión, que ve la belleza en la fotografía de un niño a punto de morir, el pesar de está acción, resulta realmente enriquecedor, si bien llegará a ese punto en el que llegue a dejar al público sin aliento, Gidi logra salir adelante siendo la fuerza de la puesta.

Por su parte el trabajo del actor Alejandro Calva como “James Dodd” un periodista de guerra quien además hace reportajes y tesis en base al cine de terror como exposición hacia la sociedad que vive en una etapa de batalla. Su personaje es fuerte, interesante de explotar y podrá ser mejor aprovechado si encuentra en sus sutilezas esa fuerza, logrando, sin necesidad de sobreactuar, la verdad y problemática en su personaje.

tiempodetiene4Completan el elenco Rodrigo Murray como “Richard Ehrlich” quien logra ser el balance entre el drama y la comedia, sutil y cumpliendo el objetivo en su personaje. Mientras que la actriz Cassandra Sánchez Navarro logra hacer de “Mandy” una joven e ingenua experta en la realización de eventos, ser graciosa, siendo sutil y logrando ser versátil a la hora de buscar el drama, dicho esto, no creo que haya la necesidad de buscar explotar la sensualidad de un personaje, nota de esto es que el personaje no se plantea esto, simplemente es joven, pero las decisiones de vestuario en la puesta en México hacen que esto sea obvio.

DICHO LO ANTERIOR hay que remarcar que mi experiencia se vio un tanto atropellada en el segundo acto, para fortuna o des fortuna, mi asiento en la segunda fila, B 16 para ser exacto, pegado hacia la derecha del teatro, tuvo un quinto personaje en escena: Una silla negra con patas de madera. Dicha silla evito que tanto un servidor como el público de la primera y tercera fila pudiéramos ver la obra, mayormente por que las acciones ocurren hacia el fondo, la silla no es movida en ningún momento y es utilizada una sola ocasión, únicamente para hacer más posible la visibilidad ya que un actor se sienta en ella.

Si no se utiliza, quítenla, si no es necesaria, quítenla, como público que me tocó esa experiencia, lo digo, resulta insufrible e injustificable. Ojalá puedan hacer caso de esta observación.

Por su parte la puesta producción de Pedro Ortiz de Pinedo, tiene un elenco sólido con una historia potente que en conjunto podrá potencializar lo que hay en la dirección.

Pero vaya a verla y nos platican que les pareció, al final ya saben que mi opinión, es mi opinión.

Nos leemos a la próxima.

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