La Increíble Vida de Walter Mitty

Una vez leí la frase “La realidad de los sueños existe al abrir los ojos” no sé si la leí en La Biblia o Instagram, pero creo que aplica para esta película en especial.

Basada en el cuento corto de James Thurber de 1939 sobre un hombre que “Sueña Despierto” mientras su esposa está en el salón de belleza y él se imagina en aventuras y situaciones extraordinarias, el personaje se convirtió en una referencia en la cultura americana, incluso hubo una primera versión en 1947 protagonizada por el actor Danny Kaye.

Los planes para llevar una nueva versión al cine datan desde 1994, el proyecto pasó de mano en mano desde Disney, pasando por Ron Howard, Steven Spielberg y actores como Jim Carrey y Sasha Baron Cohen, hasta que llegó a las manos del actor Ben Stiller quien regresa a la silla del director para entregarnos su visión de la historia.

En esta versión, conocemos a Walter Mitty, un hombre con una vida simple, cuyo trabajo en la Revista “LIFE” como encargado de los negativos de fotografías parece llevar una vida aburrida y rutinaria. Walter con frecuencia se “desconecta” y se imagina a si mismo viviendo grandes e inverosímiles aventuras, desde rescatar a un perro de un edificio a punto de explotar, luchando por las calles de Nueva York o hasta una versión de Benjamin Button, todo esto en pro de conquistar a “Cheryl” la mujer con la que trabaja, interpretada por la cómica y desaprovechada Kristen Wiig.

La vida en “LIFE” está a punto de pasar a otra era, una revista digital y “Sean O’Connell” (Sean Penn) uno de los fotógrafos y colaboradores más importantes ha mandado LA FOTO para la última edición en un negativo, mismo que no aparece. Walter toma esta misión y decide ir a la aventura para encontrar el famoso negativo.

La dirección de Stiller es vistosa y llamativa, sin duda este es el elemento más sobresaliente en la cinta, aunque la mayoría de estos momentos ya están vendidos desde el tráiler y de a ratos parece comercial de NIKE ¿puedo decir NIKE? La cinta no logra parchar del todo sus huecos con estos decorados. Hay problemas de ritmo en el guion de Steve Conrad, donde nunca terminas por entender esa sensación de aventura que el personaje debería transmitir.

La línea entre la realidad y ficción del personaje es marcada desde el principio, así que cuando llega la parte de la aventura, donde el personaje tiene que enfrentarse ante las adversidades, sale librado de cada situación por mera suerte, donde su inocencia e ingenuidad lo mete en problemas pero es la misma la que lo saca de ellos, desde pelear con un tiburón, escapar de un volcán en erupción y viajar de lado a lado en un abrir y cerrar de ojos, no se siente el reto para el personaje, todo se da muy fácilmente.

De ahí la cinta se pasa un sinfín de licencias para lograr su cometido y no hace más que alargar y alargar y si, alargar una trama que no terminó de amarrar, todo para llegar a un mensaje: La belleza de la vida, está en lo simple.

Hubiera sido más simple entrar a ver la de Woody Allen.

Nos leemos a la próxima.

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