Para ganar... hay que perderlo todo.

Que difícil hacer una reseña habiendo tantos sentimientos de por medio, un gran cariño por todos los que están arriba del escenario, amistad con la producción y bueno, que el dramaturgo sea uno de tus mejores amigos. Sin embargo, en mi última visita a México lo primero que me senté a ver en teatro fue LOBOS POR CORDEROS, y hoy, que es su penúltima función, no puedo dejar de decirles que TIENEN QUE IR A VERLA.

Haciendo un lado toda esta parte emocional, seré lo más objetivo posible. LOBOS POR CORDEROS es una historia que se cuenta de manera perfecta, poderosa y que conecta con el público desde el dolor, lo cual sin duda lo hace un experiencia entrañable, honesta, y que nos deja durante 60 minutos a flor de piel.

Tras la muerte de sus hijos en un accidente de camión, un matrimonio desmoronándose (Alejandro de la Madrid y Fernanda Borches) y una madre soltera, (Mariana Garza) llegan a la oficina de la directora de la escuela (Monica Huarte), quién les hará un ofrecimiento económico para “compensar” su perdida.

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Un elenco perfectamente bien construido donde cada uno de los cuatro personajes nos muestran por momentos su lado más obscuro, depredador, así como en otros se dejan ver completamente vulnerables, desarmados, literalmente, como corderos a merced de los lobos.

No me gustaría ahondar en cada uno de ellos, porque de verdad estoy esperando que vayan a descubrirlos. Es imperdonable perderse el derroche de talento que hay en esta puesta en escena.
Lo que si les puedo decir es que van a ver a una Monica Huarte que probablemente no muchos conocen y que les dejará claro porque es una actriz en toda la extensión de la palabra. Mariana Garza vive, respira, crea… es teatro, y desgarra como Sonia, probablemente, para mí, el personaje menos predecible ya que se ve todo el tiempo perdida entre lo que, es , lo que fue, lo que debe ser y lo que ella como mujer quiere. Fernanda Borches demuestra porque llegó para quedarse, sinceramente no creo que haya alguien que no empatice con ella desde el sufrimiento. Y Alejandro de la Madrid a traves de su personaje nos deja ver, de manera excepcional, como un padre puede vivir fuera de sí, en la negación, en lo aparente, sin dejarse tocar el alma, hasta que esta situación límite, lo lleva a dejarse ver, probablemente, y por primera vez, desde su más profundo duelo.

¿El dolor es negociable?

Un texto tan bien construido que nos hace situarnos en ambas caras de la moneda, cuestionándonos nuestra propia moral, lo que es y lo que debería de ser.
Aplausos para la acertada dirección de Reynolds Robledo y Daniela Padilla.
Ahora señor espectador, transpórtelo a cualquier situación dolorosa de su vida, de su alrededor, y póngase a pensar desde donde fueron tomadas sus decisiones y/o juicios, ¿desde el apego? ¿desde el dolor? ¿desde el miedo? ¿desde la apariencia?.

La magia del teatro, cuando sucede, nos hace pararnos de la butaca siendo otros, movidos por un ejercicio emocional que créanme, aquí sucede. 

No me sorprende la temporada agotada en EL CÍRCULO TEATRAL, así como no me sorprendería que LOBOS POR CORDEROS encontrara un nuevo espacio para seguirse presentando, por lo pronto compren sus boletos para hoy y/o el próximo Martes.
!NO DEJEN DE VERLA!

Sobre victor

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